dimecres, 20 de novembre de 2013

Egipto y el fantasma terrorista como arma política

Una vez más. Volvemos a lo de siempre.

Sucedia en tiempo de Mubárak, sucedió en tiempos de Mursi y ahora vuelve a suceder en los días del gobierno militar del general al-Sisi. Si el primero lo usaba para legitimar internacionalmente su agenda represiva, el islamista utilizo los ataques en Sinaí para jubilar de la cúpula militar de Anan i Tanatawi i el último lo ha estado utilizando para justificar su hoja de ruta involucionista. Hoy el extraño fantasma del terrorismo parece planear sobre la agenda política egípcia de nuevo. 
Esta mañana, tras un nuevo accidentado aniversario de los hechos de Mohamed Mahmoud que dejaba un muerto en el centro d'el Cairo en peleas con la policía, se daba a conocer un ataque sangriento a un convoy militar. El accidente sucedía en la carretera que conecta el-Arish con Rafah, en la indomable península del Sinaí, que generaba la muerte de once soldados. El ataque llega pocas horas después que un grupo armado acabase con la vida de un oficial de policía en Ciudad Naser. Enseguida se levantaba de nuevo el espíritu patriotero, el presidente decretaba el duelo por tres días y el general Sisi se dirigía rápidamente a dar el pésame a los familiares entre renovados gritos a acabar con el terrorismo en el país.
Mientras eso sucedía, el comité de redacción constitucional, formado por 50 miembros y que llevaban meses encallados en debatir sobre los polémicos artículos vinculados con las fuerzas armadas lograban, como por arte de magia, desencallar las disputas. Según las informaciones de las que se dispone hasta ahora, el comité aprueba nuevamente el control militar del ministerio de defensa, quién estará presidido por un militar apoyado por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. Parece que ni siquiera el presidente tendrá la potestad de hacerlo dimitir. Al menos eso habría afirmado el portavoz del comité al periódico Al-Masry al-Youm. 
El comité también ha aprobado esta tarde el mantenimiento de los juicios militares a población civil, una de las principales denuncias de los activistas desde 2011. A pesar de que afirman haber incluido muchos condicionantes, estos siguen siendo poco específicos. El articulo 174 mantiene que podran ser juzgados civiles ante un tribunal castrense en casos en los que se asalte directamente una instalación militar (en toda su extensión) o se asalte alguno de sus miembros, dejando a la interpretación de la ley, aún no redactada, la definición exacta de lo que se entiende por asalto. Durante el debate de este artículo, un representante de la península del Sinaí abandonó la sala enfadado por la aprobación de dicho artículo. Un articulo que se aprueba después de las repetidas promesas echas por gente como el presidente de la comisión de sistema de gobierno del propio comité constitucional, quién ni 20 días atrás dijo que "bajo ningún concepto se aprobarán los juicios militares a población civil" y que estos eran "inaceptables" en la nueva carta magna.

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