dijous, 30 octubre de 2014

Egipto sigue probando la doctrina del shock

En el ultimo post, un articulo publicado en el semanario La Directa, contábamos como Egipto seguía utilizando como carta política la libertad de sus presos de conciencia para liberar tensiones con Washington, repitiendo el modelo de la era Mubarak. Así se podían explicar las ordenes de liberación que los tribunales egipcios lanzaron para activistas populares como Mahienour el-Masry o Alaa Abd el-Fatah (mientras obviaba otras con riesgo grave de salud) previa a la visita que el general Sisi, presidente egipcio, debía hacer a Estados Unidos con motivo de la asamblea general de las Naciones Unidas. Englobado en el contexto de la nueva vieja lucha contra el fantasma islamista, en Washington se reuniría con Barack Obama, a quién arrancaría el compromiso de agilizar la transferencia (aka regalo) de dos helicópteros Apache al ejército egipcio.
Los helicópteros no tardaron en llegar al valle del Nilo. Y poco menos en ser utilizados.
Si una cosa sirve a los regímenes políticos despóticos para replegarse internamente y conseguir apoyos internacionalmente ese es el fantasma de la amenaza terrorista. El pasado 24 de octubre una explosión en un checkpoint en Xeikh Zuweid, en el norte del Sinaí, dejaba un balance de 30 soldados muertos. Una segunda explosión añadía 3 nuevos soldados muertos. 
El presidente Sisi convocaba de urgencia el Consejo de Defensa Nacional y se decretaba el Estado de Emergencia y un toque de queda en el Norte del Sinaí. Se cerraba la frontera con Gaza, se denegaba el acceso al país a una delegación de Hamas y las negociaciones de paz entre palestinos e israelíes previstas para estos días eran forzadas a posponerse. El general Sissi traspasaba poderes al primer ministro Mehleb cuando ni 24 horas antes, de forma sorprendente, ya había hecho lo propio con en el Ministro de Defensa y Jefe de las Fuerzas Armadas, Sedqi Sobhi. En los siguientes días se emitirían nuevos decretos por el despliegue del Ejército ante todos los edificios oficiales, y por la extensión de los juicios militares a población civil, uno de los puntos calientes de esta turbulenta transición. Turbulenta y en claro retroceso militarista. 
Al día siguiente al sangriento atentado el ejército egipcio estrenaba los helicópteros Apache regalados por Estados Unidos acabando con la vida de 15 personas, presuntos guerrilleros islamistasmientras los tribunales ya no tenían reparo en condenar a 3 años de prisión a 23 activistas seculares por haber roto la draconiana Ley de Manifestaciones. Las acciones militares se sucedían, las redes se llenaban de videos en los que soldados humillaban y torturaban sin contemplaciones a detenidos y se ordenaba la creación de una "zona de Seguridad" en Rafah y el derrumbe de todas las casas que se encontraran a menos de 300 metros de la frontera con la franja de Gaza. Cerca de 800 casas y 1200 familias evacuadas. La compensación por perder sus casas: 30 miserables euros mensuales en una zona en la que los alquileres superan fácilmente los 100.  Y eso a pesar que un vídeo muestra como el general Sisi mismo rechazaba una solución de este calibre hace solo dos años y alertaba que hacer algo así podía fraccionar la sociedad local.  
Los medios empezaban a aplicar su particular visión de los hechos. El canal Nahar anunciaba que vetaría la presencia de contertulios que hicieran la mínima crítica a las Fuerzas Armadas a la vez que se anunciaba el fin del programa "Akher Nahar" del popular presentador Mahmoud Saad después que el presentador mencionase en antena la derrota militar de 1967. El revuelo provocado por la censura obligó a rectificar parcialmente a los directores de la cadena. 

Todo eso se produce en medio de una brutal campaña para acabar con la disidencia en las universidades, con decenas de estudiantes expulsados otras decenas más detenidas por la policia y con asaltos regulares de las fuerzas policiales a los campus universitarios, que se han convertido en un autentico terreno de guerra.  El pasado 15 de octubre moría un estudiante en Alejandría en enfrentamientos con la policía. Pero no solo los estudiantes, los activistas o los islamistas están bajo el ojo del huracán. La policía egipcia detenía el pasado día 29 un miembro de sus servicios secretos acusado de atentar contra la seguridad nacional después que este hiciera unas declaraciones en los medios afirmando que la inteligencia egipcia no pasó información fidedigna al expresidente islamista Mohamed Mursi, depuesto militarmente el verano de 2013, durante su corto pero intenso reinado. Las elecciones parlamentarias, prometidas casi un año atrás y constantemente pospuestas sin más explicaciones, siguen si verse en el horizonte. Pero de poco importa cuando la situación es la que es. Hasta el Centro Carter cerraba sus oficinas en Cairo al no ver perspectivas de transición alguna en el país. 
Lejos de incomodar a la Casa Blanca, ese mismo día el secretario del tesoro estadounidense, de visita en Cairo, aseguraba que Washington preparaba un inminente paquete de ayudas económicas a Egipto por valor de 200 millones de dólares. Incluso los representantes consulares de Estados Unidos calificaban de cordial una visita al ministro del Interior Mohamed Ibrahim en la que afirmaban su plena colaboración con los cuerpos policiales en medio de un clima tan convulso. Con el retorno de la normalidad de las relaciones con la Casa Blanca Egipto ya podía volver a encarcelar al activista Alaa Abd el-Fattah, cosa que hacía pocas horas después.


Pero no solamente la Casa Blanca aplaudía. El Banco Mundial destacaba que Egipto era el país que había aplicado más medidas para facilitar los negocios en la región. Un auténtico y completo Deja vu que rememoraba aquel titulo de "mayor reformista del planeta" otorgado en 2007 por el Banco Mundial cuando el país estaba a las puertas de la oleada de mayores protestas obreras desde hacía 60 años. 
El general Sissi, exultante, lo dejaba claro hace unos días en una entrevista: "Algunas potencias intentaron moldear un nuevo Próximo Oriente; pero han fracasado". 

dimarts, 14 octubre de 2014

Article: Nou dèspota, velles pràctiques a l'Egipte de Sisi #الحرية_للجدعان

Article publicat al setmanari La Directa num. 370

El febrer de 2009 el raïs Hosni Mubárak va voler fer un regal al llavors recentment nomenat nou cap de la Casa Blanca, Barak Obama. Un present de bona voluntat que havia de precedir una visita del president egipci a Washington. El regal: l'alliberament de l'opositor polític Aiman Nour, l'únic egipci que havia gosat planta cara al dictador en unes eleccions el 2005 i que, precisament per això, complia una vergonyosa condemna a presó. Magnanimitat dictatorial, en definitiva, un comportament clàssic de dèspota. Cinc anys després i amb una revolució popular de per mig, les maneres no semblen haver canviat gaire al delta del Nil.


Egipte ha decidit recentment alliberar dos reconeguts activistes engarjolats, coincidint amb l'apropament diplomàtic entre Washington i el Caire, provocat per la creuada occidental contra l'Estat Islàmic (EI) a Iraq i Síria. Coincidint amb la recent visita del president Abdel Fatah Al Sissi a l'Assemblea General de les Nacions Unides, i pocs dies abans de reunir-se amb el president Obama, un jutge d'Alexandria decidia suspendre el 21 de setembre la pena de sis mesos de presó i 7.000 dòlars de multa a la popular activista Mahienour el-Masry, membre dels Socialistes Revolucionaris. Mahienour havia estat condemnada per trencar la draconiana llei de manifestacions. Aquell mateix dia el New York Times publicava una entrevista amb el president egipci on el general demanava que els EUA els lliuressin uns helicòpters apatxe promesos mesos enrere. Sissi obtindria el compromís poc després. Una setmana abans s'havia produït un episodi similar. El 15 de setembre, dos dies després que John Kerry visités el Caire, la justícia egípcia ordenava l'alliberament de tres activistes, entre ells el popular Allah Abd el Fatah, condemnats a 15 anys de presó per haver trencat també la llei de manifestacions.


Durant la trobada, Kerry havia promès vuit avions de guerra a les forces armades egípcies "per a la lluita contra el terrorisme" però també havia fet esment a la incomoditat que sentia l'administració Obama per les vagues de fam dels presoners de consciència egipcis, entre els quals Mahienour i Abd el Fatah. La campanya llibertat pels valents, que reclama l'alliberament de les presoneres de consciència, va anunciar a primers d'octubre que hi havia 153 persones en vaga de fam arreu del país. 144 d'aquestes eren preses, algunes de les quals en situació de risc. Entre els casos més greus es troba Mohamed Soltan.

Vomitant sang i amb hemorràgies internes, el pres Mohamed Soltan va ser transferit el 7 d'octubre a l'hospital cairota de Kasr el-Aini. La seva situació és crítica; al setembre un metge li va pronosticar dos mesos de vida. El seu judici, endarrerit repetidament malgrat les crides humanitàries, va tornar a ser ajornat l'11 d'octubre. Soltan porta en vaga de fam des del 26 de gener. Més de 250 dies sense ingerir aliments per denunciar el que ell considera un presidi injust. Soltan va ser detingut arbitràriament el 25 d'agost del 2013 a casa seva, quan la policia va assaltar l'habitatge familiar a la recerca del seu pare, membre dels Germans Musulmans, en el marc del desallotjament de les acampades islamistes que va deixar més de 300 manifestants morts a mans de les forces de seguretat. Des de llavors porta més d'un any en presó preventiva malgrat la manca de proves processals en contra seva. Soltan ha denunciat haver patit dures tortures durant el seu presidi, cirurgia forçada i humiliacions psicològiques de tota mena, fins i tot la d'haver presenciat la mort d'un altre pres per les pallisses dels carcellers. 



El fet que l'alliberament de presos s'hagi limitat a dues de les cares més visibles i que obviï la greu situació de salut d'altres presoners en vaga de fam, suposa una repetició de les tàctiques del mubarakisme, on la llibertat dels presos polítics era una simple carta política. Però la irrupció de l'Estat Islàmic i el nou vell fantasma del terrorisme islàmic està sent usat per Al Sissi per a reconduir les relacions amb Washington, afectades pel cop militar del 2013. EUA, a més, veu amb preocupació el descontrol a la península del Sinaí, on des del 2011 operen milícies islamistes similars a l'EI. El Caire torna a mostrar-se un soci essencial en la lluita contra l'anomenat extremisme islàmic i la creuada dels militars egipcis contra els Germans Musulmans ja no sembla inquietar tant la Casa Blanca, que cada cop sembla més disposada a desbloquejar les ajudes al Caire. Des de 1979 Egipte ha estat, després de l'Estat d'Israel i amb vora 1300 milions de dòlars anuals, el màxim beneficiari d'una ajuda internacional estatunidenca que anava en la pràctica totalitat a les Forces Armades. Com en l'era Mubàrak -membre de les Forces Aèries-, sembla que l'obsessió egípcia continua sent aconseguir moderns avions militars dels EUA, malgrat que els analistes ja apuntaven llavors que l'obsessiva adquisició de material bèl·lic d'última generació per a la qual no hi ha suficients pilots formats no és més que una mostra de la incompetència de les forces armades egípcies.

divendres, 10 octubre de 2014

Mohamed Soltan, 257 días en huelga de hambre

El de la imagen es Mohamed Soltan, un preso de conciencia egipcio que lleva concretamente 257 días en Huelga de Hambre. Algo que lo está llevando al lecho de muerte. 
La imagen es suficientemente expresiva. Esta semana Soltan recibió el permiso para ser transferido a un hospital después d'encontrar-se vomitando sangre y haber sufrido varias hemorragias internas. Arrestado arbitrariamente el 25 de agosto de 2013 cuando la policía fue a detener a su casa a su padre, miembro de los Hermanos Musulmanes, lleva desde el 26 de enero en huelga de hambre. En el presidio denuncia haber pasado por torturas, cirugía forzada y humillaciones sicológicas varias a parte de ver como pegaban hasta la muerte a otros presos. 
Mohamed Soltan forma parte del colectivo de 153 personas en huelga de hambre en Egipto denunciando la situación de los presos de conciencia. De estos, 144 son prisioneros y prisioneras.


dimecres, 17 setembre de 2014

Egipto, en huelga de hambre por los valientes #Egyhungerstrike #fast4freedom #الحرية_للجدعان

Huelga de hambre en un país hambriento. 296 egipcios se han proclamado en huelga de hambre solidaria con los denominados prisioneros de conciencia en un movimiento agrupado bajo el grito de "Libertad para los valientes". Cerca de 60 de estos se encuentran de hecho bajo presidio, 59 en huelga total de alimentos y uno en huelga parcial. Los números aumentan día a día.

Cuando nos acercamos a los 100 días de presidencia del ex-general Abd el-Fattah al-Sissi a cargo de Egipto, el país se ve azotado por la extensión de la huelga. Una huelga a la que se solidarizaron 10 periodistas acampados en el Colegio de Periodistas y que ha contado con el apoyo simbólico de al menos siete formaciones políticas. El pasado día 13 organizaron una exitosa jornada de huelga simbólica denunciando las detenciones de conciencia y pidiendo el fin de la Ley de Manifestaciones que llevó a decenas de activistas a estar bajo rejas por el mero hecho de protestar en las calles. 
La presión está dando sus frutos. Dos días después de la huelga simbólica del día 13, la Corte Penal del Cairo ordenaba la liberación de los tres activistas Alaa Abd el-Fattah, Wael Metwally y Noubi con fianzas de 5 mil libras a la espera que su juicio se retome. El juez, además, se retiró del caso a petición de la defensa. Los tres llevaban desde noviembre pasado entre rejas por la protesta que se organizó ante el senado egipcio precisamente denunciando la Ley de Manifestación. 25 detenidos fueron condenados a 15 años de prisión. Abd el-Fattah, miembro de una prominente familia de activistas de Derechos Humanos, es una cara visible entre los activistas por sus repetidas y mediatizadas detenciones. En las ultimas horas el Fiscal General ha ordenado la liberación de 116 detenidos, entre ellos estudiantes y menores.
A parte de ello en los últimos días las autoridades han abierto tímidamente la puerta a modificar parcialmente la ley. El ministro de Interior, Mohamed Ibrahim, afirmó no oponer-se a la modificación pero también dejó caer, para ganarse a la opinión pública, que modificar esa ley implicaba liberar a miembros de los Hermanos Musulmanes, lo que parece intentar ganarse adeptos para el inmovilismo de la misma.
Los huelguistas llevan entre uno y dos meses en huelga, según el caso, aunque hay dos que superan peligrosamente el centenar de días. Entre estos se encuentra el caso extremo de Mohamed Sultan. Arrestado arbitrariamente el 25 de agosto de 2013 cuando la policía fue a detener a su casa a su padre, miembro de los Hermanos Musulmanes, lleva desde el 26 de enero en huelga de hambre. En el presidio denuncia haber pasado por torturas, cirugía forzada y humillaciones sicológicas varias a parte de ver como pegaban hasta la muerte a otros presos. 236 días sin comer que están a punto de acabar con su vida. Otro caso es el de Ibrahim al-Yamani, un doctor detenido cuando asistía a heridos del desalojo de una protesta el verano de 2013, que empezó su huelga de hambre el 17 de abril en la prisión de Torah.
Se da el caso que Sultan tiene pasaporte estadounidense. De hecho allí es donde ha residido los últimos años hasta que se vio forzado a volver a su natal Egipto para cuidar de su enferma madre. Pero mientras este ciudadano americano estaba pasando por esta situación crítica en un presidio egipcio, el secretario de estado de la Casa Blanca John Kerry visitaba el Cairo sin importunarse por ello. El pasado sábado Kerry pisaba Egipto, se reunía con Sissi y el ministro de exteriores egipcio, Sameh Shoukry, con quienes se comprometía a entregar 8 aviones militares al ejército egipcio en un viaje que buscaba encontrar aliados en la lucha contra el Estado Islámico. De hecho Kerry no dudó en loar que "Egipto está al frente de la lucha contra el terrorismo". Criticas, las justas. Ante el terrorismo, ya lo sabemos, todo vale.




Por cierto que si bien los 100 primeros días de la presidencia del islamista Mursi trajeron mucha cola los del general Sisi están siendo tibiamente destacados por algunos. La verdad es que más allá del anuncio del faraónico proyecto del nuevo canal de Suez o del papel mediador en el conflicto de Gaza, en el que en realidad Cairo trabajó más por alargarlo que por poner fin al baño de sangre, pocas cosas más destacan de su gobierno. Las criticas se vierten en los continuos cortes de Luz y ahora también agua, su espectacular cruzada contra los vendedores ambulantes o la retirada de las ayudas energéticas y alimentarias que han provocado la continuidad de la inflación galopante. Y, evidentemente, la ley de protesta y la intransigencia contra la disidencia. Se calcula que durante estos 3 meses y poco se han producido unas 30 mil detenciones y mil muertos en protestas de cariz político. 


dijous, 3 juliol de 2014

Un año del golpe que no fue golpe #Egipto #Sisi

Hoy, 3 de julio, se cumple el primer aniversario de la deposición del presidente Mohamed Mursi. 
Hoy, 3 de julio, se cumple el primer aniversario de la caída del primer presidente civil de la historia del país árabe y africano más poblado.
Hoy, 3 de julio, se cumple el primer aniversario del fin al corto y fracasado reinado de los Hermanos Musulmanes en Egipto, al más alto reto del islamismo político en el poder
Hoy, 3 de julio, se cumple el primer aniversario del golpe de estado que no lo fue. Ya que lo que sucedía no merecía ese apelativo ya que era algo mucho más complejo y difícil de definir. Al menos eso es lo que nos dijo la diplomacia estadounidense, repetidamente en boca de la portavoz Jen Psaki, y del comisario de la UE Bernardino León.
Pero un año después la realidad se hace tozuda.

Un año después, aquél golpe que no lo fue nos ha arrojado un escenario que, si no es de golpe, pues mucho se le parece. Dejando de lado que ya por entonces los militares detuvieron y secuestraron extrajudicialmente al jefe del estado y lo confinaron en un lugar desconocido cuyo paradero fue ocultado hasta a la representante de la Unión Europea, quien fue llevada ante Mursi con los ojos vendados. Dejando de lado que ya por entonces se produjeron las matanzas de cientos de partidarios del depuesto presidente, un centenar de ellos al cabo de tres semanas frente a la sede de la guardia republicana donde se creía que lo tenían detenido y ya medio millar al cabo de pocos meses en las acampadas de apoyo. Dejando de lado la vuelta con esplendor del corrupto cuerpo policial, de los hombres del PDN de Mubarak, de la persecución de la prensa y de un largo y extenso etcetera.
Un año después el hombre que lideró aquella deposición y que juró y perjuró no tener ansias de poder es el jefe de estado tras unas elecciones de risa con unos resultados de república bananera. Hasta su títere comparsa en las urnas tuvo que decir que los resultados eran un "insulto a las inteligencia de los egipcios". Desde Occidente, silencio. Hasta los diplomáticos europeos tuvieron que frenar la huida en masa de sus observadores para tapar el fiasco electoral. Lo primero es lo primero. Y eso no parece pasar por dar voz a los egipcios.
Los datos de la represión acongojan. Según wikithawra los muertos superan los 3 mil, más de 18 mil heridos y más de 40 mil personas detenidas, aunque otras organizaciones reducen a la mitad el número de arrestos. En los primeros 7 meses tras el golpe al menos 48 personas murieron por tortura bajo custodia policial. Los tribunales han emitido penas de muerte a cientos de manifestantes acusados de formar parte de un grupo terrorista (aka los Hermanos Musulmanes) a pesar que entre los procesados se encuentren cristianos y gente claramente apolitizada. Miles de presos están en huelga de hambre, algunos como Mohamed Sultan, desde hace 160 días. No solo la hermandad ha sido ilegalizada, también lo han sido organizaciones seculares como la revolucionaria del 6 de abril, quién en su día apoyo las movilizaciones contra Mursi que dieron paso al golpe militar. Egipto se situó entre los países en que resulta más difícil trabajar como periodista, según denunciaban Periodistas sin Fronteras. En la cárcel se encuentran diversos periodistas cuyo delito fue hacer su trabajo. Los medios hablaron recientemente de la sentencia contra los periodistas de Al-Jazeera, condenados usando pruebas inaudibles, videoclips musicales y reportajes grabados en terceros países, pero no son los únicos periodistas entre barrotes. De hecho la misma semana de la condena a los periodistas de la cadena qatarí otro periodistas egipcio fue condenado a 3 años de prisión en Suez. Voces críticas aunque de renombre como las del escritor Alaa el-Aswany o el humorista Basem Youssef también han sido silenciadas en maniobras que parecen coartar claramente la libertad de expresión.
En Egipto, hoy en día, informar es peligroso y manifestarse es subversivo. Y no hace falta ser islamista. Al menos dos docenas de manifestantes de grupos izquierda y seculares han recibido recientemente una sentencia de 15 años de prisión por haber incumplido la ley de manifestaciones que, básicamente, limita el derecho de manifestación hasta el limite de prohibirlo de forma practica. También en Alejandría una decena de activistas de izquierda han recibido penas de prisión por motivos similares, en su caso por montar una protesta en apoyo a Khaled Said, considerado el mártir de la revolución del 25 de enero. 
Curiosamente Sisi fue nombrado presidente un día después de que se cumplieran 4 años de la muerte del joven alejandrino a manos de la policía. 4 años después los autores de ese asesinato están a un paso de la libertad después que los tribunales decidieran reabrir el caso y revisar las condenas. Lo mismo que sucedió con los 4 policías condenados por la muerte por gasificación de 36 reclusos y cuya sentencia fue ordenada revisar 24 horas antes de que Sisi tomara posesión del cargo. Dos ejemplos de la impunidad que vuelve a reinar en el país del Nilo. Aun a día de hoy seguimos sin condenas contra los responsables de la muerte de 846 manifestantes durante las protestas de enero de 2011 contra el presidente Mubarak. Lo mismo parece suceder con los responsables de la corrupción, quienes están consiguiendo absolución tras absolución volver a gozar de la libertad. De entre los últimos, los hijos del rais Mubarak, quienes lograron la semana pasada que los tribunales pidieran su libertad en uno de los casos que hay en su contra. 
Algunos hablan de que han vuelto los tiempos de Mubarak. Otros que esto es algo mucho peor.
Pero si alguna cosa arroja que han vuelto los años de Mubarak no es ni la represión ni la vuelta al ruedo de los corruptos cuerpos policiales egipcios ni los antiguos ministros. Si algo determina que se vuelve a los años de Mubarak es el papel occidental. La política de hechos consumados, por un lado, la vista gorda por otros. El silencio mediático al que se arroja el país, que parece que ha perdido la primacía informativa que si tuvo en los años anteriores, se va asemejando cada vez más a la de los años de Mubarak en la que parecía que nada sucedía pese a que las cosas estaba claramente en ebullición. Hoy en día decenas de miles de presos están en huelga de hambre sin que nadie hable de ello, por ejemplo. Y las noticias sobre Egipto raramente pasan del breve en los informativos y de la pasada rápida en algunos, cada vez menos, medios impresos.
Es aquí donde vuelve el régimen de Mubarak. Gracias a ello revive.



Los informes de la UE o la Casa Blanca respecto a las ridículas elecciones del mes pasado o los continuas declaraciones e informes que sacan los cuerpos diplomáticos parecen un calco de las escritas bajo el tiempo del rais. Los informes, tras los malabarismos del verano pasado para no llamar golpe de estado a lo que era claramente un golpe, solo arrojan una vez más que lo que importa para Occidente en Egipto no son sus ciudadanos ni la extensión de la miseria humana y material en que la gran mayoría de los egipcios vive. No importa ni la corrupción ni el poder feudal del cuerpo de policia. O al menos no son prioridades ante la geoestrategia y los negocios en el país. De echo no importa ni si reinan barbudos o hombres con casaca militar. Da igual. 
Importa restaurar los negocios en la zona, que se cumplan los contratos (que da igual si eran corruptos o no) con los que Unión Fenosa robaba el gas egipcio. Si se tiene que comprar a Israel para que la compañía no lleve Egipto ante el CADCI, da igual. Lo primero es lo primero. Y sigamos protegiendo al corrupto Hussein Salem. 
Eso es lo que se puede deducir de todos los informes o incluso de la reciente e histórica comparecencia del señor Avello Díez del Corral, embajador español en Cairo, ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados. Ante los diputados defendió tanto a lo que denominó como "acompañamiento" del proceso como a la hoja de ruta trazada por los militares tras el golpe y que, pese algunos puntos, esta se estaba cumpliendo. Y las prioridades son las prioridades y se hacen los malabarismos que haga falta para justificar lo que pasa en Egipto y defender que se necesita reforzar la cooperación con las autoridades locales. Acompañamiento le llaman. Como si a parte de militares fueran niños. Si en lugar de en el valle del Nilo la mitad de esto sucede en alguna república bolivariana del Caribe las palabras ya serían otras. Pero eso ya es otro tema.
Uno puede escudarse donde quiera. En la popularidad de la deposición del islamista Mursi, en las movilizaciones masivas del 30 de junio que precedieron el golpe o en el despotismo del gobierno de los Hermanos Musulmanes. Uno puede escudarse donde quiera. Llenamos de eufemismos para justificar lo dificilmente justificable, nos escudamos en la complejidad del lugar para no decir nada más que absurdidades y centramos la atención en otros puntos del planeta. 
Pero al pan pan y al vino vino. 
Y en Egipto, dictadura de casaca militar. 
En Occidente, como siempre, complicidad mientras no nos toquen el chiringuito. Que en invierno queremos encender las estufita.