dilluns, 18 de maig de 2015

Articulo: Egipto se pone el traje de verdugo

Articulo publicado originalmente en Diagonal Periódico:  
Egipto se pone el traje de verdugo. Los tribunales condenaban el pasado 16 de mayo a pena capital al depuesto presidente Mohamed Mursi, primer y hasta ahora único presidente civil de la historia del país y miembro del hoy defenestrado grupo de los Hermanos Musulmanes. Junto a Mursi se condenó a 122 personas a la pena capital en dos causas distintas. Una juzgó el espionaje y revelación de secretos de Estado a países extranjeros por parte de miembros de la cofradía de los Hermanos Musulmanes durante su corto gobierno. El otro caso, por el que Mursi recibió la pena capital, se refería a la huida de prisión de miles de presos, él incluido, durante el vacío de seguridad producido durante la revolución que en enero de 2011 forzó la salida del poder del dictador Hosni Mubarak.
Entre los condenados se encuentran destacadas figuras de la cofradía islamista, como su guía supremo Mohamed Badie, el magnate Khairat Shater, Mohamed Beltagi, Saad el-Katatni o el influyente predicador Youssef el-Qardawi. Entre los 122 condenados también se encuentra gente que, como Tayseer Abu Seneima o Hossam el-Sanea, ya estaban muertos antes de los hechos por los que se los condena ahora a muerte o que, como Hassan Salama, llevaban cerca de 15 años en las cárceles israelíes cuando los sucesos de los que se les acusa ocurrieron. Demostrando total ignorancia, la Fiscalía llegó a afirmar durante el juicio que los chiíes de Hezbolá formaban parte del entramado internacional de los Hermanos Musulmanes. Pero poco importaba. A modo de globo sonda y para mezclar las opiniones, al día siguiente de anunciarse las sentencias y convulsionar la opinión pública, se informaba de que se había ejecutado a seis detenidos acusados de formar parte de un grupo islamista dependiente del Estado Islámico que opera en el Sinaí egipcio. Fueron ejecutados dos días antes de que un tribunal pudiera valorar sus apelaciones a la condena. Poco importaba. 
Ahora las sentencias deberán ser ratificadas por las autoridades religiosas. Curiosamente, eso será el 2 de junio, exactamente tres años después que los tribunales egipcios condenaran a cadena perpetua a Hosni Mubarak a las puertas de las elecciones que entonces entronaron a Mursi y dos días antes de que el último periplo jurídico del rais Mubarak le vuelva a llevar a la corte de apelación para librarse definitivamente de los cargos que pesan contra él por la muerte de manifestantes durante el alzamiento popular de 2011. Mientras uno está a un paso de la horca, el otro está un paso más cerca de la calle. Los mismos tribunales que están a un paso de volver a dejar impune la muerte de al menos 800 personas en las protestas de enero de 2011 están a su vez dando por buena la teoría de que ese estallido popular no fue más que un complot internacional de Hamás y Hezbolá para liberar a sus presos de las cárceles. Y, con ello, los jueces egipcios, más allá de juzgar personas y nombres, están reescribiendo la historia a base de sentencias. Como la que la misma mañana de las penas de muerte prohibía a los grupos ultras de fútbol y los calificaba de organización terrorista.
Todo esto sucede dos semanas después de la visita del general-convertido-a-mariscal Abd el-Fatah al-Sissi a Madrid, donde se reunió con Rajoy y Felipe VI y donde arrancó el compromiso español de ayudar en la construcción del AVE a Luxor. Ni un solo comentario español sobre los registros en derechos humanos del militar egipcio.  Alabanzas, eso sí, a la política antiterrorista en la que el rey español calificó Egipto como un país “clave para la estabilidad y el equilibrio en la región”. En definitiva edulcorados viejos discursos con olor a naftalina que contrastan sangrientamente con la dureza de las palabras españolas hacia otros países. Recordemos que el general Sisi es jefe de Estado tras unas elecciones con resultados bananeros criticadas por los observadores internacionales y que desde el golpe de Estado en Egipto no menos de 3.000 personas han perdido la vida a manos de las fuerzas seguridad y cerca de 40.000 son consideradas presos de conciencia. Entre el inicio de la revolución y la deposición del islamista Mursi se ejecutó en Egipto a una persona. En 2014 se ejecutó a ocho. Y en lo que llevamos de año ya hay cinco penas capitales ejecutadas.


dimecres, 13 de maig de 2015

Que la realidad no te despredicie una buena portada #Mubarak #Sissi y #alAhram #putin

No es que acabe de suceder. No es nada tampoco nuevo. De hecho es la repetición de algo que se venía fraguando mucho tiempo atrás. Pero es la muestra clara de como están las cosas 4 años y medio después de que Egipto se alzase contra el faraón Mubarak.
La pasada semana el general-mariscal Abd el-Fatah al-Sissi participó en Rusia en las celebraciones por el 70 aniversario de la liberación soviética de Berlín del yugo Nazi. En una jornada marcada por los plantones occidentales a Putin, marcados por las tensiones producidas por la crisis en Ucrania, Al-Sissi fue uno de los jefes de estado que sí participó del encuentro.
He aquí como lo cubrió el oficialista Al-Ahram egipcio. "El presidente participa hoy en la celebración rusa del día de la victória" 

Nada excepcional.
Si no fuera porque a alguien le dio por el photoshop.
He aquí la foto original.
Tachán!


Como se puede comprobar el general egipcio ha ganado unas cuantas filas en el rango de importancia. El ridículo llega al limite que el intrépido diseñador no pensó en poner la cabeza del general egipcio en otro sitio que en el cuerpo del presidente Putin, anfitrión de la ceremonia y auténtica figura relevante del encuentro.
Que la realidad no te desperdicie una gran portada. 
Evidentemente este brusco incidente ha traído a la mente otro parecido ocurrido en setiembre de 2010, cuando el mismo periódico Ahram manipuló una foto de la cumbre palestino-israeliana en Sharm el Sheikh para llevar al faraón Mubarak a la cabeza de la delegación. Al menos entonces a nadie se le ocurrió ponerle la cabeza del rais al cuerpo de, no sé, Obama o Netanyahu.
El oficialista periodico al-Ahram tiene un largo curriculum de enjabonadas parecidas a los faraones de turno. A la cabeza se encuentra aquella apoteósica portada en que, en el día del cumpleaños del rais Mubarak celebraron la efeméride con una portada en que aclaraban que aquel era "el día en que nació Egipto de nuevo".

Llegará un día el turno a algo parecido para el general favorito del momento?

dimecres, 11 de febrer de 2015

#Putin y Sissi, de luna de miel por #Cairo

Putin en Cairo. Histórica visita del máximo mandatario ruso a Egipto. Hacia 10 años que no se producía nada parecido. En 2005 Putin visitó a Hosni Mubarak. Pero hoy la situación, tras el maremoto político de esa revolución-interruptus que hoy hace 4 años exactos que obligó a la dimisión del rais, ha cambiado mucho. El simbolismo de una y otra visita tampoco nada tienen que ver. 
El general -convertido artificialmente en mariscal- al-Sissi necesita marcar paquete nacionalista, mostrar internamente independencia respecto a Washington, pese a que la táctica encubierta sea precisamente forzar una reconciliación con la Casa Blanca a través de provocarle celos y pavor en ver Cairo flirtear de nuevo con el Kremlin. En eso parece estar copiando lo que en los 50 ya hiciera Nasser, cuando se dejo seducir por la Unión Soviética buscando que Estados Unidos le financiara proyectos faraónicos como la presa de Asuán. Entonces Washington no quiso pagar y Nasser acercó su Egipto a Moscú. Pese a que ese no era el plan inicial.
La presa de Asuan de hoy parece ser la colaboración en la construcción de una central Nuclear. Un acuerdo estrella que ha sido anunciado a bombo y platillos por la prensa y que ha eclipsado el resto de acuerdos. Esencialmente, colaboraciones militares y la presumible entrada de Egipto en la zona de libre comercio eurasiática. 
Veremos que es lo que sucede ahora. Por el momento la escenografía ha sido apabullante. Putin y Sissi han escenificado una curiosa luna de miel en Cairo, empezando por una solemne recepción en el aeropuerto del Cairo en el que las miradas cruzadas entre los dos mandatarios ya decían mucho de sí. De allí, a la Opera del Cairo para asistir a representaciones de Aida i el Lago de los Cisnes, helados a la orilla del Nilo, cenas en la apabullante Torre Cairo. Medio Cairo se llenó de carteles con la cara de Putin dandole la bienvenida en inglés, árabe e ruso. El regalo de boda: un rifle de asalto ruso. Putin regaló a Sissi un Kalashnikov. Sí, sí; lo han leído bien. Las imágenes de la luna de miel no paraban de aparecer. Pomposa recepción en el palacio de Qoba con cientos de niños con banderas de ambos países gritando a uno y otro dirigente cuanto los querían. Y eso pese al clamoroso error del himno nacional ruso, pésimamente cantado por el coro egipcio. Algo que han destacado en la televisión rusa.
Estados Unidos ha dicho públicamente que estaba tranquila, y que no se opone al acuerdo nuclear rusoegipcio, pero parece evidente que deberá mover ficha diplomática si no quiere ver debilitada aún más su influencia sobre el Cairo. El general egipcio sigue flirteando con el Kremlin a expensas de conseguir contrapartes de unos y otros, pero aunque parece que de momento esto siga siendo el enésimo ejemplo de malabarismo negociador al más puro estilo egipcio el acercamiento parece también una realidad. La excesiva teatralidad da signos de la intencionalidad, pero el propio Gamaal Abd el-Nasser ya se encontró en su momento que solo Moscú le garantizaba lo que pedía. Y si eso se repite hoy, nada impide a que el general Sissi vuelva a querer repetir el guión. 







dissabte, 17 de gener de 2015

Articulo: El eco de Charlie Hebdo empuja a Al-Sisi en Egipto

Articulo originalmente publicado en el portal guinguinbali.com  

Desde firme candidato al Nobel de la Paz a nuevo Martin Luther Musulmán. No hablan de ningún activista pro-derechos humanos ni de un librepensador pacifista. Se refieren al líder militar de un golpe que en un año acabó con la vida de 3 mil personas, hirió 16 mil y puso entre barrotes a cerca de 40 mil más. El egipcio Abd el-Fattah al-Sisi. De hecho podría tratarse de uno de los chistes del magacine Charlie Hebdo, y aunque su origen se encuentra también en la redacción parisina, éste no ha salido de las páginas coloridas de la revista francesa. Más bien de los ecos de los Kalashnikovs usados por los hermanos Kouachi en la redacción de Charlie Hebdo la semana pasada.
Con una población aturdida ante el terremoto incontrolable de dolor, miedo y, sobretodo, incomprensión generado en las ultimas semanas, los gobiernos europeos se preparan para afrontar la cruzada más fuerte en recortes de libertades individuales y de movimiento de las últimas décadas. Los acontecimientos han puesto la excusa perfecta para presentar lo que hace unos meses parecía impresentable. Todo en aras de acabar con ese indefinido nuevo viejo enemigo denominado extremismo islamista. En este renovado escenario ya todo vale. Y la prensa conservadora occidental, especialmente la estadounidense, se ha lanzado a loar la figura del general egipcio que en 2013 lanzó su cruzada contra el gobierno islamista de los Hermanos Musulmanes. Entonces la mano dura de ese golpe, que Occidente se resistió a denominar como tal, incomodó tímidamente. Pero la política de hechos consumados y el miedo a que tensar la cuerda con los militares llevara a una indeseada ruptura irreparable, llevó a acatar la situación surgida del golpe. El general demostró su savoir-faire y ahora el tiempo parece darle la razón, gracias en parte a ese fantasma tan poco definido del terrorismo islamista crecido en las tierras iraquíes y sirias gracias a la desastrosa geoestratégia de aquellos que hipócritamente hoy aparentan llorar sus víctimas vecinas y aseguran sentir atacadas sus civilizaciones.
Ahora el-Sisi es abiertamente un héroe. La prensa neocon está haciendo fuerte campaña por él. Los medios estadounidenses han comparado el coraje y la valentía del general con los del difunto Anuar el-Sadat, han loado la audacia del mandatario egipcio e incluso algunos han llegado a compararlo con la figura de Martin Luther King. El conservador George Will, tachado en su momento por el Wall Street Journal como “probablemente el más poderoso periodista de Estados Unidos”, nodudaba en reclamar al comité de los Premios Nobel que tuvieran encuenta al general Sisi. World Tribune destacó que su nombre puede quedar en los anales de lahistoria si logra sobreponer el discurso religioso mientras la republicana Jeanine Pirro, desde su programa en Foxnews y tras loar explícitamente la bravura del general egipcio, reclamaba que Estados Unidos debía “armar a estos musulmanes -como Sisi-hasta los dientes, darles todo lo necesario para acabar con estosfanáticos; que hagan la faena y cuando la hagan, nosotros,simplemente, miraremos hacia otro lado”.

Todos los analistas loan el oportuno discurso que el general Sisi dio en la Universidad de Al-Azhar para fin de año, justo 8 días antes de la masacre de París. Un discurso que pasó desapercibido en su momento pero que recobró sentido tras la masacre. En él criticó que “el pensamiento islámico está antagonizando el mundo entero”, que era “inconcebible” el dolor que éste estaba generando en el “corazón de la umma -la comunidad islámica-” y pedía una revolución en elcorazón del Islam. 6 días después, y solo 2 antes del ataque a Charlie Hebdo, el general volvió a hacer un inteligente gesto presentándose por sorpresa en la catedral de Abasseya donde los cristianos coptos estaban celebrando su navidad. Era la primera vez que un presidente egipcio se presentaba a una celebración de este tipo. Y con esos dos gestos el general ha podido ser retratado como un defensor de la pluralidad y el islamismo moderado. Eso a pesar que en el mismo periodo los tribunales hayan condenado a 3 años de prisión a unjoven por proclamar su ateísmo en Facebook, que la Unesco haya sido alertada por la prohibición de la históricaromería anual en honor del rabino Abu Huseira en la demarcación de Beheira o que el general haya traspasado a su primer ministro el derecho a vetar publicaciones que ofendan la imagen del profeta. Y sin tener en cuenta la prohibición en diciembre de la película Exodus en Egipto por supuestas mentiras históricas al retratar que las pirámides fueron construidas por esclavos judíos o el cierre decafés en el centro del Cairo por haberse producido debates sobre ateísmo en sus mesas.

Pese a que las palabras de estos tertulianos no tengan porque significar nada, es evidente que la corriente general lleva a consolidar la figura del general Sisi en Egipto. Lo lleva confirmando una política de restitución iniciada por Europa y la Casa Blanca en los últimos meses, perdonando deuda, firmando acuerdos comerciales y suministrando armamento por doquier en aras de la lucha contra el terrorismo. 3 días antes de los atentados el profesor Steven A.Cook retrataba en Foreign Policy que si Estados Unidos quería seguir teniendo atado a Egipto debía incrementar su ayuda militar anual. Y eso es algo que los atentados de París hacen cada vez más plausible.

Sisi ha reforzado su figura. El reciente proceso de reconciliación con Qatar, hasta hace poco aliada de los Hermanos Musulmanes, lleva a dejar Turquía como la única que aún califica de golpe lo sucedido en Egipto. Pocos se atreven a discutir el reinado del general. En menos de tres meses se esperan elecciones legislativas y las formaciones ya trabajan en crear una lista única bajo recomendación del general Sisi. La formación del naserista Sabahi, el único que osó plantar cara electoral al general en las presidenciales de 2014, ya ha dicho que no participará por falta de garantías. Poco importa puesto que la ley electoral ha devuelto el poder a los caciques devolviéndoles dos tercios de la cámara a los candidatos individuales, lo que facilitará el retorno al clientelismo que tanto benefició el régimen en el pasado. Esta semana los tribunales han ordenado repetir el único juicio que mantenía a Mubárak entre redes, lo que probablemente lo lleve a la calle en los próximos días. El rais puede que salga a la calle, pero sus días hace tiempo que han vuelto. Con nueva cara, pero con el mismo estilo.

dilluns, 15 de desembre de 2014

Article: D'Al Qaida a Estat Islàmic

Article publicat al setmanari La Directa num. 374:
Banderes negres al vent, barbes prominents i rifles soviètics AKM enlaire al crit d'Allahu akbar. Res de nou si no fos per a que, a part d'aquest escenari, porten telèfons mòbils i ho graben tot a tort i a dret. El 10 de juny de 2014 un grup anomenat Estat Islàmic de l'Iraq i el Llevant despertava la atenció i preocupació mediàtica internacional després d'ocupar la iraquiana Mossul i fer un avançament fulgurant fins a les portes de Bagdad. Pocs dies després, el dia 29, un fins llavors desconegut Abu Bakr el-Baghdadi, anunciava la creació de l'Estat Islàmic i s'autoproclamava califa de tots els musulmans, a qui cridava a unir-se a l'empresa. Aprofitant-se del desmantellament de l'estat iraquià i siri, junt amb una erràtica acció de la oposició armada i de la comunitat internacional, l'Estat Islàmic aprofitava l'avinentesa per establir-se amb fermesa al cor històric i simbòlic del món àrab.
La senyal d'alarma es disparava ben aviat. El control de Mossul garantia l'accés a importants refineries de petroli iraquianes i el saqueig dels bancs locals assegurava una bona suma d'efectiu per als integristes. Es calcula que el botí de guerra supera ja els mil milions de dòlars. De les refineries podrien estar traient un milió de dòlars diaris, venuts a través de xarxes estables de contraban que fan que el petroli arribi principalment a Iran, Jordània i Turquia a preus entre un 40 i un 75% per sota dels de mercat. Els analistes no tenen gaires dubtes en qualificar-los com el grup terrorista més ric de la història. Amb capitalitat a la siriana Raqqa, una ciutat que el 2004 comptava amb un quart de milió d'habitants, en poques setmanes els islamistes han estat capaços de tornat a fer funcionar les poblacions sota el seu control, restablir serveis com jutjats, policies o hisenda sota preceptes islàmics i donar major versemblança al projecte del califat islàmic. Si més no a ulls de molts musulmans.
El grup ha atret la atenció de milers de creients d'arreu del planeta aportant una nova visió islamista al concepte d'internacionalisme. Es calcula que 18 mil voluntaris vinguts de 90 països s'han unit en els darrers mesos a les files de l'Estat Islàmic. La majoria provenen del món àrabomusulmà, principalment Tunísia, Marroc, Aràbia Saudita i Jordània, però milers també ho han fet des del cor d'Occident. Es calcula que 95 espanyols combaten a les files de l'Estat Islàmic, xifra molt per sota dels gairebé 500 provinents del Regne Unit, els 412 de França o els 250 que han viatjat des d'Austràlia. La majoria joves que han vist en la creació d'un estat islàmic la oportunitat a respondre les seves frustracions i l'esperança de veure nàixer un projecte nou i fins a cert punt inèdit en la història recent. La caiguda o debilitament dels forts estats àrabs ha obert la porta als jihadistes. Grups armats repartits per tot el món arabomusulmà s'han sotmès a l'EI i han proclamat l'establiment, més simbòlic que real, de províncies del califat a llocs com Egipte, Líbia o Algèria.
Lluny de centrar-se en l'enemic Occidental, al punt de mira de l'EI està acabar amb l'heretgia dels governs locals i sobretot la rafida, el concepte sunnita per designar despectivament els xiïtes. La caiguda de Sadam va donar impuls als interessos xiïtes a la regió, especialment amb l'arribada al poder d'Al-Maliki, quelcom que va revifar la hostilitat sectària i el discurs antixiïta del que EI s'ha alimentat. Es calcula que en l'ocupació de Mossul es van executar no menys de 600 xiïtes. L'assalt al poble Jazidí, considerat una minoria satànica per molts sunnites, també va donar la volta al món. El grup ha estat acusat de neteja ètnica per col·lectius com Amnistia Internacional. Malgrat les promeses de no atacar ”les religions del llibre”, a qui s'apliquen impostos per supoisadament poder mantenir la seva fe tranquil·lament, l'èxode de cristians atemorits per l'avanç de l'EI és constant al país. Mig milió d'assirians també han abandonat les seves cases, com també ho han fet milers d'armenis o grecs establerts des de fa segles a Síria.
Amb un ús fresc de les noves tecnologies i les xarxes socials, que utilitzen com a eina propagandística, son capaços d'arribar arreu i atreure nous joves musulmans. Això inclou les espectaculars gravacions hollywodianes de les execucions de reus, amb una estètica treballada de clara reminiscència a pel·lícules com Seven, o l'ús de facebook o twitter com a plataformes de difusió. La emoticona del dit alçat s'ha convertit en símbol cibernètic del tawheed, la unicitat d'Al·lah, i emblema usat arreu pels ciberpropagandistes. De fet aquest és un dels principals trets que els diferencien de les experiències anteriors. Entre Al Qaeda i l'Estat Islàmic s'hi troba un fet generacional clau que es fa evident en l'ús de les noves tecnologies i llenguatges propagandístics que els darrers estan introduint i en el rebuig que desperta entre els cercles d'intel·lectualitat jihadista, que critiquen la gosadia de Baghdadi d'autoproclamar-se califa i l'excessiva propaganda dels actes violents que es fa. Però no són les úniques diferències.


No resulta gens aleatori que l'alçament de l'EI arribi just tres anys després que les tropes dels Estats Units matessin i llancessin al mar el cos d'Ossama Bin Laden. La mort del líder mediatitzat de la franquícia terrorista més popular del planeta arribava just enmig de la voràgine de les revoltes populars a diversos països àrabs i es produïa en un punt en que Al Qaeda restava un atomitzat grup cada cop més acorralat i que es veia forçat a moure la seva base cap al subcontinent indi. De fet, l'alçament de l'EI és la culminació d'una dècada de conflicte soterrat en el si d'Al Qaeda.
Aquesta és la lluita que va confrontar la direcció de Bin Laden i l'egipci Aiman al-Zawahiri contra un rebel jordà d'origen palestí anomenat Abu Mussaab al-Zarqawi. El jordà retreia al líder d'Al Qaeda que no donés prioritat absoluta a la implantació jihadista al cor del món àrab, que restés als confins de Pakistan i Afganistan mentre se centrava en una jihad contra Occident més propagandística que efectiva. Al Qaeda, hereva de la lluita islamista dels anys vuitanta i noranta, centrava la seva acció en acabar amb l'heretge Occident. Era el resultat de veure com les accions dels anys noranta a països com Algèria o Egipte no havien fet més que erosionar la popularitat del jihadisme al cor del món arabomusulmà. Al Zawahiri mateix va ser durament criticat per matar un estudiant quan intentava atemptar contra el primer ministre egipci el 1993. Una revisió d'aquesta estratègia va portar Al Qaeda a tenir Occident al punt de mira i planificar atemptats com els de les torres bessones, les bombes d'Atocha o el metro de Londres. L'objectiu era la pura propaganda, atraure cada cop més partidaris internacionals, com de fet així era. Al Qaeda era extremadament més popular entre les comunitats musulmanes d'Occident que no pas a la majoria de països arabomusulmans. Al Qaeda només triomfava a les perifèries del món àrab, allà on els estats eren febles: Iemen, Somàlia o el Sahel.
Per Al-Zarqawi la prioritat havia de ser la implantació al cor del món àrab plantant cara als règims heretges locals tot posant en pràctica el califat al bell mig d'aquests països. És la confrontació del concepte d'enemic llunyà d'Al Qaeda contra el d'enemic proper que preconitza avui en dia l'Estat Islàmic. La invasió d'Iraq va obrir les portes a l'enfortiment de Zarqawi, que de la mà de partidaris de Sadam i d'antics oficials militars i dels serveis secrets baazistes que van aportar les seves xarxes clandestines, van penetrar amb força en
la resistència local a la invasió estatunidenca. Forçat pels èxits militars i la popularitat del rebel jordà, Bin Laden es va veure forçat a nomenar Zarqawi cap de la branca iraquiana d'Al Qaeda el 2004. El 2006, a la mort del líder per un atac estatunidenc, Bin Laden i Zawahiri van intentar recuperar el control de la filial iraquiana enviant un delegat que seria fortament rebutjat per les tropes locals. Això provocaria una crisi interna que donaria lloc a un lideratge bicèfal i al clar objectiu de crear un califat sunnita a l'Iraq. Naixia, aixi, l'Estat Islàmic de l'Iraq. El grup encara era una franquícia d'Al Qaeda, però era evident que la subordinació era cada cop més feble. A la mort de Bin Laden, Abu Bakr al-Baghdadi es va negar a retre pleitesia al nou líder, l'impopular Aiman al-Zawahiri. Ja llavors semblava tenir entre cella i cella fer del seu Estat Islàmic l'eix central del jihadisme global. Un objectiu que la crisi siriana li va presentar en safata.

Amb l'entrada ingent de fons provinents del Golf, el fracàs de la oposició secular i la erràtica política de la comunitat internacional, els grups islamistes es van veure reforçats. Al Qaeda va treballar amb dues franquícies a Síria, el Front al-Nusra i l'Estat Islàmic de l'Iraq i el Llevant, fins que es va fer evident la confrontació entre tots dos grups, que s'han enfrontat i massacrat al camp de batalla en més d'una ocasió. L'efecte de l'Estat Islàmic ha revolucionat clarament el jihadisme internacional. La estratègia propagandística ha funcionat i de fet el Front al-Nusra ja es plantejava recentment l'establiment d'un emirat islàmic a la regió d'Idlib. Malgrat que tots dos grups segueixin l'estela del wahabisme saudita, el moviment sectari que el segle XVIII es va aliar amb la casa de Saud per crear el regne del que avui és Aràbia Saudita i que va donar lloc a les seves ramificacions tafkiristes i salafistes, és evident que les divergències estratègiques han donat lloc, i amb molta força, a un nou moviment islamista que tots els analistes apunten a que ha arribat per quedar-se.