dimecres, 11 febrer de 2015

#Putin y Sissi, de luna de miel por #Cairo

Putin en Cairo. Histórica visita del máximo mandatario ruso a Egipto. Hacia 10 años que no se producía nada parecido. En 2005 Putin visitó a Hosni Mubarak. Pero hoy la situación, tras el maremoto político de esa revolución-interruptus que hoy hace 4 años exactos que obligó a la dimisión del rais, ha cambiado mucho. El simbolismo de una y otra visita tampoco nada tienen que ver. 
El general -convertido artificialmente en mariscal- al-Sissi necesita marcar paquete nacionalista, mostrar internamente independencia respecto a Washington, pese a que la táctica encubierta sea precisamente forzar una reconciliación con la Casa Blanca a través de provocarle celos y pavor en ver Cairo flirtear de nuevo con el Kremlin. En eso parece estar copiando lo que en los 50 ya hiciera Nasser, cuando se dejo seducir por la Unión Soviética buscando que Estados Unidos le financiara proyectos faraónicos como la presa de Asuán. Entonces Washington no quiso pagar y Nasser acercó su Egipto a Moscú. Pese a que ese no era el plan inicial.
La presa de Asuan de hoy parece ser la colaboración en la construcción de una central Nuclear. Un acuerdo estrella que ha sido anunciado a bombo y platillos por la prensa y que ha eclipsado el resto de acuerdos. Esencialmente, colaboraciones militares y la presumible entrada de Egipto en la zona de libre comercio eurasiática. 
Veremos que es lo que sucede ahora. Por el momento la escenografía ha sido apabullante. Putin y Sissi han escenificado una curiosa luna de miel en Cairo, empezando por una solemne recepción en el aeropuerto del Cairo en el que las miradas cruzadas entre los dos mandatarios ya decían mucho de sí. De allí, a la Opera del Cairo para asistir a representaciones de Aida i el Lago de los Cisnes, helados a la orilla del Nilo, cenas en la apabullante Torre Cairo. Medio Cairo se llenó de carteles con la cara de Putin dandole la bienvenida en inglés, árabe e ruso. El regalo de boda: un rifle de asalto ruso. Putin regaló a Sissi un Kalashnikov. Sí, sí; lo han leído bien. Las imágenes de la luna de miel no paraban de aparecer. Pomposa recepción en el palacio de Qoba con cientos de niños con banderas de ambos países gritando a uno y otro dirigente cuanto los querían. Y eso pese al clamoroso error del himno nacional ruso, pésimamente cantado por el coro egipcio. Algo que han destacado en la televisión rusa.
Estados Unidos ha dicho públicamente que estaba tranquila, y que no se opone al acuerdo nuclear rusoegipcio, pero parece evidente que deberá mover ficha diplomática si no quiere ver debilitada aún más su influencia sobre el Cairo. El general egipcio sigue flirteando con el Kremlin a expensas de conseguir contrapartes de unos y otros, pero aunque parece que de momento esto siga siendo el enésimo ejemplo de malabarismo negociador al más puro estilo egipcio el acercamiento parece también una realidad. La excesiva teatralidad da signos de la intencionalidad, pero el propio Gamaal Abd el-Nasser ya se encontró en su momento que solo Moscú le garantizaba lo que pedía. Y si eso se repite hoy, nada impide a que el general Sissi vuelva a querer repetir el guión. 







dissabte, 17 gener de 2015

Articulo: El eco de Charlie Hebdo empuja a Al-Sisi en Egipto

Articulo originalmente publicado en el portal guinguinbali.com  

Desde firme candidato al Nobel de la Paz a nuevo Martin Luther Musulmán. No hablan de ningún activista pro-derechos humanos ni de un librepensador pacifista. Se refieren al líder militar de un golpe que en un año acabó con la vida de 3 mil personas, hirió 16 mil y puso entre barrotes a cerca de 40 mil más. El egipcio Abd el-Fattah al-Sisi. De hecho podría tratarse de uno de los chistes del magacine Charlie Hebdo, y aunque su origen se encuentra también en la redacción parisina, éste no ha salido de las páginas coloridas de la revista francesa. Más bien de los ecos de los Kalashnikovs usados por los hermanos Kouachi en la redacción de Charlie Hebdo la semana pasada.
Con una población aturdida ante el terremoto incontrolable de dolor, miedo y, sobretodo, incomprensión generado en las ultimas semanas, los gobiernos europeos se preparan para afrontar la cruzada más fuerte en recortes de libertades individuales y de movimiento de las últimas décadas. Los acontecimientos han puesto la excusa perfecta para presentar lo que hace unos meses parecía impresentable. Todo en aras de acabar con ese indefinido nuevo viejo enemigo denominado extremismo islamista. En este renovado escenario ya todo vale. Y la prensa conservadora occidental, especialmente la estadounidense, se ha lanzado a loar la figura del general egipcio que en 2013 lanzó su cruzada contra el gobierno islamista de los Hermanos Musulmanes. Entonces la mano dura de ese golpe, que Occidente se resistió a denominar como tal, incomodó tímidamente. Pero la política de hechos consumados y el miedo a que tensar la cuerda con los militares llevara a una indeseada ruptura irreparable, llevó a acatar la situación surgida del golpe. El general demostró su savoir-faire y ahora el tiempo parece darle la razón, gracias en parte a ese fantasma tan poco definido del terrorismo islamista crecido en las tierras iraquíes y sirias gracias a la desastrosa geoestratégia de aquellos que hipócritamente hoy aparentan llorar sus víctimas vecinas y aseguran sentir atacadas sus civilizaciones.
Ahora el-Sisi es abiertamente un héroe. La prensa neocon está haciendo fuerte campaña por él. Los medios estadounidenses han comparado el coraje y la valentía del general con los del difunto Anuar el-Sadat, han loado la audacia del mandatario egipcio e incluso algunos han llegado a compararlo con la figura de Martin Luther King. El conservador George Will, tachado en su momento por el Wall Street Journal como “probablemente el más poderoso periodista de Estados Unidos”, nodudaba en reclamar al comité de los Premios Nobel que tuvieran encuenta al general Sisi. World Tribune destacó que su nombre puede quedar en los anales de lahistoria si logra sobreponer el discurso religioso mientras la republicana Jeanine Pirro, desde su programa en Foxnews y tras loar explícitamente la bravura del general egipcio, reclamaba que Estados Unidos debía “armar a estos musulmanes -como Sisi-hasta los dientes, darles todo lo necesario para acabar con estosfanáticos; que hagan la faena y cuando la hagan, nosotros,simplemente, miraremos hacia otro lado”.

Todos los analistas loan el oportuno discurso que el general Sisi dio en la Universidad de Al-Azhar para fin de año, justo 8 días antes de la masacre de París. Un discurso que pasó desapercibido en su momento pero que recobró sentido tras la masacre. En él criticó que “el pensamiento islámico está antagonizando el mundo entero”, que era “inconcebible” el dolor que éste estaba generando en el “corazón de la umma -la comunidad islámica-” y pedía una revolución en elcorazón del Islam. 6 días después, y solo 2 antes del ataque a Charlie Hebdo, el general volvió a hacer un inteligente gesto presentándose por sorpresa en la catedral de Abasseya donde los cristianos coptos estaban celebrando su navidad. Era la primera vez que un presidente egipcio se presentaba a una celebración de este tipo. Y con esos dos gestos el general ha podido ser retratado como un defensor de la pluralidad y el islamismo moderado. Eso a pesar que en el mismo periodo los tribunales hayan condenado a 3 años de prisión a unjoven por proclamar su ateísmo en Facebook, que la Unesco haya sido alertada por la prohibición de la históricaromería anual en honor del rabino Abu Huseira en la demarcación de Beheira o que el general haya traspasado a su primer ministro el derecho a vetar publicaciones que ofendan la imagen del profeta. Y sin tener en cuenta la prohibición en diciembre de la película Exodus en Egipto por supuestas mentiras históricas al retratar que las pirámides fueron construidas por esclavos judíos o el cierre decafés en el centro del Cairo por haberse producido debates sobre ateísmo en sus mesas.

Pese a que las palabras de estos tertulianos no tengan porque significar nada, es evidente que la corriente general lleva a consolidar la figura del general Sisi en Egipto. Lo lleva confirmando una política de restitución iniciada por Europa y la Casa Blanca en los últimos meses, perdonando deuda, firmando acuerdos comerciales y suministrando armamento por doquier en aras de la lucha contra el terrorismo. 3 días antes de los atentados el profesor Steven A.Cook retrataba en Foreign Policy que si Estados Unidos quería seguir teniendo atado a Egipto debía incrementar su ayuda militar anual. Y eso es algo que los atentados de París hacen cada vez más plausible.

Sisi ha reforzado su figura. El reciente proceso de reconciliación con Qatar, hasta hace poco aliada de los Hermanos Musulmanes, lleva a dejar Turquía como la única que aún califica de golpe lo sucedido en Egipto. Pocos se atreven a discutir el reinado del general. En menos de tres meses se esperan elecciones legislativas y las formaciones ya trabajan en crear una lista única bajo recomendación del general Sisi. La formación del naserista Sabahi, el único que osó plantar cara electoral al general en las presidenciales de 2014, ya ha dicho que no participará por falta de garantías. Poco importa puesto que la ley electoral ha devuelto el poder a los caciques devolviéndoles dos tercios de la cámara a los candidatos individuales, lo que facilitará el retorno al clientelismo que tanto benefició el régimen en el pasado. Esta semana los tribunales han ordenado repetir el único juicio que mantenía a Mubárak entre redes, lo que probablemente lo lleve a la calle en los próximos días. El rais puede que salga a la calle, pero sus días hace tiempo que han vuelto. Con nueva cara, pero con el mismo estilo.

dilluns, 15 desembre de 2014

Article: D'Al Qaida a Estat Islàmic

Article publicat al setmanari La Directa num. 374:
Banderes negres al vent, barbes prominents i rifles soviètics AKM enlaire al crit d'Allahu akbar. Res de nou si no fos per a que, a part d'aquest escenari, porten telèfons mòbils i ho graben tot a tort i a dret. El 10 de juny de 2014 un grup anomenat Estat Islàmic de l'Iraq i el Llevant despertava la atenció i preocupació mediàtica internacional després d'ocupar la iraquiana Mossul i fer un avançament fulgurant fins a les portes de Bagdad. Pocs dies després, el dia 29, un fins llavors desconegut Abu Bakr el-Baghdadi, anunciava la creació de l'Estat Islàmic i s'autoproclamava califa de tots els musulmans, a qui cridava a unir-se a l'empresa. Aprofitant-se del desmantellament de l'estat iraquià i siri, junt amb una erràtica acció de la oposició armada i de la comunitat internacional, l'Estat Islàmic aprofitava l'avinentesa per establir-se amb fermesa al cor històric i simbòlic del món àrab.
La senyal d'alarma es disparava ben aviat. El control de Mossul garantia l'accés a importants refineries de petroli iraquianes i el saqueig dels bancs locals assegurava una bona suma d'efectiu per als integristes. Es calcula que el botí de guerra supera ja els mil milions de dòlars. De les refineries podrien estar traient un milió de dòlars diaris, venuts a través de xarxes estables de contraban que fan que el petroli arribi principalment a Iran, Jordània i Turquia a preus entre un 40 i un 75% per sota dels de mercat. Els analistes no tenen gaires dubtes en qualificar-los com el grup terrorista més ric de la història. Amb capitalitat a la siriana Raqqa, una ciutat que el 2004 comptava amb un quart de milió d'habitants, en poques setmanes els islamistes han estat capaços de tornat a fer funcionar les poblacions sota el seu control, restablir serveis com jutjats, policies o hisenda sota preceptes islàmics i donar major versemblança al projecte del califat islàmic. Si més no a ulls de molts musulmans.
El grup ha atret la atenció de milers de creients d'arreu del planeta aportant una nova visió islamista al concepte d'internacionalisme. Es calcula que 18 mil voluntaris vinguts de 90 països s'han unit en els darrers mesos a les files de l'Estat Islàmic. La majoria provenen del món àrabomusulmà, principalment Tunísia, Marroc, Aràbia Saudita i Jordània, però milers també ho han fet des del cor d'Occident. Es calcula que 95 espanyols combaten a les files de l'Estat Islàmic, xifra molt per sota dels gairebé 500 provinents del Regne Unit, els 412 de França o els 250 que han viatjat des d'Austràlia. La majoria joves que han vist en la creació d'un estat islàmic la oportunitat a respondre les seves frustracions i l'esperança de veure nàixer un projecte nou i fins a cert punt inèdit en la història recent. La caiguda o debilitament dels forts estats àrabs ha obert la porta als jihadistes. Grups armats repartits per tot el món arabomusulmà s'han sotmès a l'EI i han proclamat l'establiment, més simbòlic que real, de províncies del califat a llocs com Egipte, Líbia o Algèria.
Lluny de centrar-se en l'enemic Occidental, al punt de mira de l'EI està acabar amb l'heretgia dels governs locals i sobretot la rafida, el concepte sunnita per designar despectivament els xiïtes. La caiguda de Sadam va donar impuls als interessos xiïtes a la regió, especialment amb l'arribada al poder d'Al-Maliki, quelcom que va revifar la hostilitat sectària i el discurs antixiïta del que EI s'ha alimentat. Es calcula que en l'ocupació de Mossul es van executar no menys de 600 xiïtes. L'assalt al poble Jazidí, considerat una minoria satànica per molts sunnites, també va donar la volta al món. El grup ha estat acusat de neteja ètnica per col·lectius com Amnistia Internacional. Malgrat les promeses de no atacar ”les religions del llibre”, a qui s'apliquen impostos per supoisadament poder mantenir la seva fe tranquil·lament, l'èxode de cristians atemorits per l'avanç de l'EI és constant al país. Mig milió d'assirians també han abandonat les seves cases, com també ho han fet milers d'armenis o grecs establerts des de fa segles a Síria.
Amb un ús fresc de les noves tecnologies i les xarxes socials, que utilitzen com a eina propagandística, son capaços d'arribar arreu i atreure nous joves musulmans. Això inclou les espectaculars gravacions hollywodianes de les execucions de reus, amb una estètica treballada de clara reminiscència a pel·lícules com Seven, o l'ús de facebook o twitter com a plataformes de difusió. La emoticona del dit alçat s'ha convertit en símbol cibernètic del tawheed, la unicitat d'Al·lah, i emblema usat arreu pels ciberpropagandistes. De fet aquest és un dels principals trets que els diferencien de les experiències anteriors. Entre Al Qaeda i l'Estat Islàmic s'hi troba un fet generacional clau que es fa evident en l'ús de les noves tecnologies i llenguatges propagandístics que els darrers estan introduint i en el rebuig que desperta entre els cercles d'intel·lectualitat jihadista, que critiquen la gosadia de Baghdadi d'autoproclamar-se califa i l'excessiva propaganda dels actes violents que es fa. Però no són les úniques diferències.


No resulta gens aleatori que l'alçament de l'EI arribi just tres anys després que les tropes dels Estats Units matessin i llancessin al mar el cos d'Ossama Bin Laden. La mort del líder mediatitzat de la franquícia terrorista més popular del planeta arribava just enmig de la voràgine de les revoltes populars a diversos països àrabs i es produïa en un punt en que Al Qaeda restava un atomitzat grup cada cop més acorralat i que es veia forçat a moure la seva base cap al subcontinent indi. De fet, l'alçament de l'EI és la culminació d'una dècada de conflicte soterrat en el si d'Al Qaeda.
Aquesta és la lluita que va confrontar la direcció de Bin Laden i l'egipci Aiman al-Zawahiri contra un rebel jordà d'origen palestí anomenat Abu Mussaab al-Zarqawi. El jordà retreia al líder d'Al Qaeda que no donés prioritat absoluta a la implantació jihadista al cor del món àrab, que restés als confins de Pakistan i Afganistan mentre se centrava en una jihad contra Occident més propagandística que efectiva. Al Qaeda, hereva de la lluita islamista dels anys vuitanta i noranta, centrava la seva acció en acabar amb l'heretge Occident. Era el resultat de veure com les accions dels anys noranta a països com Algèria o Egipte no havien fet més que erosionar la popularitat del jihadisme al cor del món arabomusulmà. Al Zawahiri mateix va ser durament criticat per matar un estudiant quan intentava atemptar contra el primer ministre egipci el 1993. Una revisió d'aquesta estratègia va portar Al Qaeda a tenir Occident al punt de mira i planificar atemptats com els de les torres bessones, les bombes d'Atocha o el metro de Londres. L'objectiu era la pura propaganda, atraure cada cop més partidaris internacionals, com de fet així era. Al Qaeda era extremadament més popular entre les comunitats musulmanes d'Occident que no pas a la majoria de països arabomusulmans. Al Qaeda només triomfava a les perifèries del món àrab, allà on els estats eren febles: Iemen, Somàlia o el Sahel.
Per Al-Zarqawi la prioritat havia de ser la implantació al cor del món àrab plantant cara als règims heretges locals tot posant en pràctica el califat al bell mig d'aquests països. És la confrontació del concepte d'enemic llunyà d'Al Qaeda contra el d'enemic proper que preconitza avui en dia l'Estat Islàmic. La invasió d'Iraq va obrir les portes a l'enfortiment de Zarqawi, que de la mà de partidaris de Sadam i d'antics oficials militars i dels serveis secrets baazistes que van aportar les seves xarxes clandestines, van penetrar amb força en
la resistència local a la invasió estatunidenca. Forçat pels èxits militars i la popularitat del rebel jordà, Bin Laden es va veure forçat a nomenar Zarqawi cap de la branca iraquiana d'Al Qaeda el 2004. El 2006, a la mort del líder per un atac estatunidenc, Bin Laden i Zawahiri van intentar recuperar el control de la filial iraquiana enviant un delegat que seria fortament rebutjat per les tropes locals. Això provocaria una crisi interna que donaria lloc a un lideratge bicèfal i al clar objectiu de crear un califat sunnita a l'Iraq. Naixia, aixi, l'Estat Islàmic de l'Iraq. El grup encara era una franquícia d'Al Qaeda, però era evident que la subordinació era cada cop més feble. A la mort de Bin Laden, Abu Bakr al-Baghdadi es va negar a retre pleitesia al nou líder, l'impopular Aiman al-Zawahiri. Ja llavors semblava tenir entre cella i cella fer del seu Estat Islàmic l'eix central del jihadisme global. Un objectiu que la crisi siriana li va presentar en safata.

Amb l'entrada ingent de fons provinents del Golf, el fracàs de la oposició secular i la erràtica política de la comunitat internacional, els grups islamistes es van veure reforçats. Al Qaeda va treballar amb dues franquícies a Síria, el Front al-Nusra i l'Estat Islàmic de l'Iraq i el Llevant, fins que es va fer evident la confrontació entre tots dos grups, que s'han enfrontat i massacrat al camp de batalla en més d'una ocasió. L'efecte de l'Estat Islàmic ha revolucionat clarament el jihadisme internacional. La estratègia propagandística ha funcionat i de fet el Front al-Nusra ja es plantejava recentment l'establiment d'un emirat islàmic a la regió d'Idlib. Malgrat que tots dos grups segueixin l'estela del wahabisme saudita, el moviment sectari que el segle XVIII es va aliar amb la casa de Saud per crear el regne del que avui és Aràbia Saudita i que va donar lloc a les seves ramificacions tafkiristes i salafistes, és evident que les divergències estratègiques han donat lloc, i amb molta força, a un nou moviment islamista que tots els analistes apunten a que ha arribat per quedar-se.  

dilluns, 1 desembre de 2014

#Mubarak absolt, crònica d'una sentència anunciada

Era qüestió de temps. Dies, setmanes, mesos. Difícilment anys. Però era inevitable.

El passat dissabte els tribunals egipcis van absoldre definitivament l'expresident i dictador Hosni Mubàrak de la seva responsabilitat en la mort de manifestants durant l'alçament popular que el gener de 2011 acabaria forçant la seva històrica dimissió. La raó principal, un defecte de forma en la presentació de la querella, però també s'afirma en la sentència la manca de proves concluents que el rais hagués ordenat disparar els revolucionaris. Junt amb Mubàrak, els tribunals van absoldre completament dels mateixos càrrecs l'ex-ministre d'Interior, Habib el-Adli, i 6 dels seus més estrets col·laboradors. Mubàrak, els seus fills i el magnat fugitiu (i refugiat a Espanya) Hussein Salem també serien absolts pel cas de la venta fraudulenta de gas natural a l'estat d'Israel.





Aquesta era la resolució final a la repetició del judici que el 2 de juny de 2012 havia condemnat a cadena perètua l'expresident i el seu ministre d'Interior. L'anunci va tancar un nou cicle d'aquest circ judicial iniciat tres anys enrera sota l'epitafi de "judici del segle". El dictat judicial es comunicava amb un jutge somrient al públic mentre llegia una resolució incompleta que seria penjada a internet per al gaudi públic i periodístic però a indignació de les organitzacions com Transparència Internacional. Els absolts, fent-se selfies amb policies encarregats de la protecció dels tribunals, mentre l'advocat del raïs s'encenia un havano en plena sala per celebrar la històrica sentència entre els crits dels partidaris del raïs. Mubàrak, que seria traslladat altre cop a l'hospital militar on encara suposadament compleix 3 anys de condemna per un cas de tràfic d'influències, apareixeria al cap de pocs minuts en antena en un popular programa presentat per un dels seus més fervents seguidors. No se sabia del cert qui estava més emocionat però allò no feia més que tornar a fer pal·lés la ridiculesa del procés. Mentre a les presons egípcies encara moren apallissades presoneres per tenir una SIM telefònica, d'altres no tenen problemes en aparèixer en Prime Time davant tota la ciutadania. I aquí no passa res. 

El judici del segle, per tant, es tanca en fals. Una vegada més. La mort de més de 850 manifestants durant l'alçament popular de gener de 2011 segueix gairebé 4 anys després completament impune. Ni una sola sentència ha condemnat en ferm un sol policia o responsable polític per la mort d'aquells manifestants. De fet aquest judici ja havia netejat de la llista més de 600 morts ja que només en considerava 239. Però tant hi fa. En la clara vessant orwelliana del procés, la història es reescrivia de nou. L'endemà els mitjans del Règim, sembla ser que pressionats per altes instàncies, es llevaven unànimament preguntant-se en portada: "I llavors, qui els va matar?". La pregunta és clarament retòrica ja que tot el procés contrarrevolucionari accelerat el 30 de juny de 2013 amb el cop militar del general Sissi s'ha encarregat de respondre abastament aquesta pregunta: La revolució del 25 de gener de 2011 va ser un complot islamista ordit per Hamàs i els Germans Musulmans per acabar amb Mubàrak. Ells van obrir les presons i ells van matar els manifestants. Punt. 

De fet la única resposta que va donar el general Sissi a la sentència era que no hi hauria "un retorn a l'Antic Egipte". I poc que falta tornar a un lloc del que no ha donat temps a marxar. El nou escenari internacional, amb el sorgiment del nou vell fantasma del terrorisme islàmic, recolza de nou el règim del general Sissi com ho va fer amb el del pare absolt Mubàrak. La sentència arribava l'endemà del denominat "dia de ràbia islàmic" al país, en que les protestes de caire islamista van acabar amb 5 morts, i amb la tensió per la proliferació de grups armats i l'anunci d'adhesió a l'Estat Islàmic d'alguns dels més actius al Sinaí. De fet el silenci total de la comunitat inernacional sembla prou significatiu.  Ni comunicat de la Casa Blanca, ni de la Unió Europea ni res. Probablement això sigui del més positiu. La absolució al magnat Hussein Salem, refugiat desde fa 3 anys al seu xalet de la Moraleja madrilenya i protegit per la Audiència Nacional, permetrà que el govern espanyol no sigui còmplice durant més temps de la protecció d'un fugitiu de la justícia egípcia. Salem apareixia també embriagadament eufòric per telèfon a diversos canals de televisió repetint constantment visques a Egipte sense ser capaç d'articular gaire més argumentació.  Recordem que Salem és considerat el responsable dels contractes fraudulents que van permetre a Israel, i també a la espanyola Unión Fenosa, comprar gas egipci molt per sota dels seus preus de mercat. Uns contractes que es calcula que van fer perdre vora 6 mil milions de dòlars en 4 anys a les arques públiques de l'estat egipci. 

La absolució té un efecte més simbòlic que real. De fet el raïs, tot i portar 3 anys empresonat, mai ha complert cap mena de condemna equiparable a res. Es van gastar milions en rehabilitar a tot luxe una planta sencera de l'enfermeria de la presó de Torah que l'expresident es va negar a trepitjar. L'home complia condemna en un hospital militar a cost de rei, saludant des de la finestra els seus seguidors i rebent constant visites d'altes figures, com reportaven constantment els mitjans. Podria veure en pocs mesos com se li permet trepitjar carrer, un cop es compleixin els 3 anys de "detenció" previstos a la única sentència que li queda pendent, però això serà un nou pas simbòlic. Mubàrak no és un cap de turc, la seva absolució és simplement una peça simbòlica més de la cadena del triomf contrarrevolucionari. Ningú pot matar el pare així com així. I menys sense canviar les normes del joc. Aquest va ser l'error d'alguns el 2011. La absolució només és la cirereta del pastís de la contrarevolució militar iniciada temps abans del cop contra Mursi i de la que, tampoc podem oblidar, els Germans Musulmans en van ser part activa. De fet, la revisió del judici a Mubàrak es va reobrir en ple mandat de Mohamed Mursi i els Germans Musulmans, quan llavors els islamistes havien optat per la política de la reconciliació amb les figures de l'Antic Règim i havien iniciat la revisió de tots els judicis als responsables del mubarakisme. La contrarrevolució militar es va despendre dels islamistes quan aquests es van convertir en una nosa i es va veure clar que es podien despendre d'un incòmode aliat de viatge. Simbòlicament, dos dies després de la sentència absolutòria a Mubàrak, un altre expresident, aquest cop l'islamista Mursi, s'ha assegut a la banqueta dels acusats també sota la acusació de matar manifestants, aquest cop el desembre de 2012 davant del palau presidencial. Una clara imatge del canvi de tornes. 

Però tants uns com altres havien ignorat i ignoren que les reivindicacions que aquell ja llunyà hivern de 2011 van portar milions de persones als carrers segueixen a dia d'avui desateses. No és només que els familiars dels 850 màrtirs no trobin avui ni el consol de veure que no resta impune la mort dels seus estimats, és que el Règim contra el que van lluitar fins donar la vida s'ha reconfigurat en una nova forma que avui en dia es mostra forta i sana, però que també mostra les seves esquerdes i que confrontarà situacions compromeses que el posaran a prova.



La indignació per la absolució a Mubàrak va tornar a portar les protestes als carrers. A les principals ciutats es van produir manifestacions, que van desafiar les estrictes prohibicions legals i la por a l'estigma de ser vinculades als Germans Musulmans, com de fet ja s'ha produït. Diversos centenars van intentar ocupar la plaça Tahrir, tancada amb filferros, i es van registrar protestes a llocs com Alexandria, Sues, Beni Suef o Zagazig. Protestes que van ser violentament dispersades per les forces policiales, emparades per una legislació que gairebé ha reinstaurat l'estat d'emergència al país. Dos persones van morir i 85 van ser detingudes en la repressió policial en unes protestes que, com aquelles de 2011, suposaven trencar la barrera de la por de la brutalitat en que el règim ha actuat darrerament. Les manifestacions van continuar ahir als campus universitaris, convertits en els darrers reductes de resistència. Les protestes arriben després que una de les principals emrpeses metal·lúrgiques del país es declarés en vaga i 4 mil obrers paressin la producció a HelwanAlguns volen posar el darrer clau al taüt de la revolució, però caldrà veure com el nou règim és capaç de mantenir la seva salut i legitimitat intacta. En el seu moment gairebé tots ja havien donat per mort el règim quan s'ha demostrat que amb prou feines superava una grip. Caldrà veure si la revolució és capaça de reviscolar. Sembla complicat, francament. Ara, les eleccions parlamentàries, que com és habitual ja porten un endarreriment de mig any respecte el calendari previst, seran un nou termòmetre per comprovar la fortalesa d'un règim que, com diem, se sent recolzat pel nou mapa geoestratègic clarament favorable.
Mentrestant, com mostra la caricatura, sembla que n'hi ha que han recuperat el seu bon estat miraculosament. 




dimecres, 19 novembre de 2014

Rememorant els 3 anys dels fets de Mohamed Mahmoud

Avui es conmemoren 3 anys dels enfrontaments entre manifestants i policia al cèntric carrer cairota de Mohamed Mahmoud, els més grans des de la caiguda del president Mubàrak i que se succeïen a les portes de les primeres i precipitades eleccions parlamentàries des de la renúncia del raïs. Aquells fets van marcar amb força el procés revolucionari i van mostrar, una vegada més, quines cartes jugaven uns i altres a la partida. Aquí us deixo amb un extracte del capítol de Egipte rera la barricada que parla d'aquests fets.
-Haz clic aquí para la versión en castellano del capitulo-

Eleccions sobre un toll de sang 
El divendres 18, milers i milers d’egipcis van tornar a omplir les places i carrers del país en una de les manifestacions més nombroses des de la dimissió del president Hosni Mubarak. Les demandes anaven de la derogació del document Silmi, defensada per les forces islamistes, a l’exigència a l’exèrcit de transferir el poder abans d’abril, defensada per la resta de forces revolucionàries. 
Un ambient relaxat, fins i tot festiu en alguns moments, dominava l’emblemàtica plaça Tahrir. La imatge canviaria diametralment en tan sols 24 hores. L’endemà, a primera hora del matí, la policia carregava contra els pocs grups d’acampats que havien decidit fer nit a la plaça. Ho feia, com era habitual, amb brutalitat. Res indicava que hagués de passar res especial. La policia faria fora els acampats i poc més. 

Però els ànims estaven encesos nou mesos després de la marxa del dictador. L’acció policial provocava un ràpid i inesperat efecte crida, els enfrontaments escalaven i els manifestants arribaven fins i tot a assaltar una furgoneta policial al mig de Tahrir. Els joves aconseguien fer marxar les forces de seguretat de la plaça, que serien reforçades per membres de la policia militar, i els enfrontaments es mantindrien durant dies en un carrer contigu, Mohamed Mahmud, rebatejat com «carrer dels ulls de la llibertat». Desenes d’activistes hi perdrien totalment o parcialment la vista a causa de les ferides d’escopeta i balins de les forces policials. Entre aquests es popularitzaria la figura d’Ahmed Harara, un dentista que havia perdut la vista d’un ull durant els fets del 28 de gener, en la lluita contra el règim de Mubarak, i que ara perdia part de la vista de l’altre en la lluita contra el règim militar. 

Motocicletes reconvertides en improvisades ambulàncies transportaven els ferits en els enfrontaments cap als hospitals de campanya organitzats pels metges i infermers voluntaris, mentre els venedors feien l’agost venent proteccions contra els gasos utilitzats per les forces de seguretat. Uns gasos que els manifestants van denunciar com a més nocius que els emprats anteriorment, cosa que va posar en alerta els grups de defensors dels drets humans. Investigacions posaven en relleu que Egipte havia adquirit set tones de gas lacrimogen provinent dels Estats Units. L’origen era l’empresa Combined System i el tipus de gas, CR, denunciat com a altament nociu. Es preveia que en les properes setmanes havien d’arribar a Egipte vint-i-una tones més d’aquest producte. Treballadors del port de Suez es van negar a descarregar la mercaderia del primer comboi en descobrir el destí d’aquesta, la qual cosa provocà una petita revolta al port, aplaudida pels revolucionaris de tot el país. 
La plaça i Egipte tornaven a bategar amb força. L’onada revolucionària s’estenia ràpidament. Els incidents de Tahrir es reproduïen solidàriament a d’altres ciutats. A Alexandria els enfrontaments tenien lloc a les portes del departament general de policia, al barri de Smouha. Allà hi hauria les dues primeres víctimes mortals de la nova onada revolucionària. Poca estona després es confirmaria la primera mort a la plaça Tahrir, per arma de foc, mentre la quarta víctima mortal arribava altre cop de la ciutat de Suez. 
Mentre el Responsable de Seguretat a Alexandria afirmaria que els manifestants estaven pagats, el ministre d’Interior, Mansur al-Essawi, va afegir més llenya al foc en defensar la legalitat del gas utilitzat i negar que la policia hagués disparat els manifestants. Mentre el ministre feia aquestes declaracions, les imatges de la brutalitat policial es difonien de nou com la pólvora a les xarxes socials. S’hi trobaven imatges en què la policia calava foc a una motocicleta per després acusar els manifestants de provocar aldarulls o d’altres més cruels en què es veia com les forces policials recollien el cos d’un manifestant mort i l’apilaven sobre un munt d’escombraries. Els doctors dels hospitals de campanya denunciaven, fins i tot, infiltracions policials per atacar els manifestants ferits. 
Mentrestant, Hamdi Badeen, membre del Consell Superior de les Forces Armades, tornava a encendre els ànims. En declaracions a la televisió pública, assegurava que els militars no tenien res a veure amb els incidents i afirmava, contradient tots els testimonis audiovisuals, que cap soldat havia trepitjat la plaça en els últims dos mesos.29 Els militars van assegurar també que molts dels vídeos que circulaven per la xarxa eren esbiaixats i no mostraven la complexitat de la situació. Els militars tornaven al discurs de sempre. El general Mohsen Fangary apareixeria a televisió parlant d’agendes estrangeres per derrocar el país i reprimint les forces polítiques.30 El militar denunciava interessos estrangers i sostenia que «els milers que hi pot haver a la plaça no representen els vuitanta milions d’egipcis». Les eleccions, això sí, no canviarien el seu calendari mentre amenaçava amb la continuïtat militar al poder si la situació no s’estabilitzava. «Tothom busca la cadira; ningú busca el benefici d’Egipte i el seu futur», afirmaria. 

Mentre la majoria de forces polítiques es dedicaven a condemnar l’ús policial de la violència i cancel·laven les campanyes electorals, les forces islamistes, obsessionades per la cita amb les urnes, es desentenien del que havia succeït a la plaça. «Nosaltres vam marxar el divendres a la tarda», afirmaria Mohsen Radi, membre dels Germans Musulmans, abans de concloure que «hi ha gent que vol pescar en aigües tèrboles».31 Tot i la proximitat de les eleccions, la Germandat descartava ajornar les votacions. De fet, mentre Gamaa Islamia arribaria a denunciar que tot plegat era una conspiració per ajornar les eleccions i crear el caos, els salafistes d’Al-Nur acusarien els partits liberals i seculars de provocar els incidents per guanyar així la legitimitat que, afirmaven, no assolirien a les urnes. L’obsessió per les votacions era evident. Mohamed Badie, guia suprem dels Germans Musulmans, descriuria els incidents com «un intent d’alterar les noces» en referència a les eleccions. Per la seva banda Khairat Shater, l’home fort dels Germans Musulmans, afirmaria que els manifestants de Tahrir «busquen el caos»i que «cal confrontar tots els intents d’interrompre el procés democràtic i la postergació de les eleccions parlamentàries».32 
La fractura es feia evident. Grups de manifestants expulsaven de la plaça Mohamed al-Beltagy, un dels líders dels Germans Musulmans, a qui acusaven de col·laboració amb els militars. Una enorme pancarta mostrava un decàleg de normes «per a la bona convivència a la plaça». Res de partits ni res de candidats fent campanya. «La plaça no és un lloc per fer campanya electoral», afirmava. 
La situació era tensa. Amnistia Internacional feia públic un dossier en què afirmava que «les autoritats militars han aixafat les esperances dels manifestants del 25 de gener».33 El ministre de Cultura, Emad Abu Ghazi, presentava la dimissió per la repressió exercida contra els manifestants. A més, vora 250 diplomàtics egipcis mostraven la seva preocupació i reclamaven la transferència del poder en mans dels militars mentre exigien la fi de l’atac als manifestants. 
Els militars, però, miraven de reaccionar. Dos dies després de començar els incidents, i quan aquests seguien incontrolables als carrers del país, la Junta emetia la reclamada llei per aïllar electoralment les figures de l’antic règim. No hi havia ni temps material ni instruments per aturar-ne la participació a menys d’una setmana de les eleccions. Conscients que amb això no n’hi havia prou, presentaven la dimissió en bloc del controvertit govern d’Essam Sharaf. Primer va presentar la renúncia el ministre de l’Interior, Mansur Essawy, i posteriorment ho va fer la resta del gabinet. L’anunci es va rebre amb indiferència a la plaça Tahrir del Caire, on els manifestants, que asseguraven que el govern era «un titella en mans dels militars», mantenien les protestes. 

L’endemà, amb els enfrontaments encara en marxa, el mariscal Tantawi feia una aparició pública. Hi afirmava que se celebrarien eleccions presidencials per al juny de 2012 i calendaritzava la transferència de poder. Tantawi, en una afirmació si més no estranya per inesperada, va plantejar l’opció de convocar un referèndum per decidir la transferència del poder abans dels terminis plantejats. «L’exèrcit estaria disposat a tornar a les casernes immediatament si el poble ho volgués així en un referèndum», afirmava en una declaració que va ser vista més com una amenaça als revolucionaris que no pas com una proposta real. 
Però ni el canvi de govern ni l’aparició de Tantawi no calmaven els ànims al carrer. El divendres 25 de novembre, a tres dies de les eleccions, es convocaven marxes arreu del país contra el règim militar. Partidaris de l’exèrcit organitzaven una concentració al Caire contra «el complot judeomasònic proamericà i proisraelià», però amb prou feines reunirien uns pocs milers de persones, i sota l’acusació de tenir manifestants a sou. A Tahrir les forces revolucionàries tornarien a fer acte de presència mentre els enfrontaments amb la policia continuaven al carrer Mohamed Mahmud. 
La Junta Militar tornava a mirar de calmar la situació demanant perdó. «El Consell Superior de les Forces Armades expressa el seu condol i les seves més profundes disculpes per les morts dels màrtirs, fills lleials d’Egipte, durant els recents esdeveniments a la plaça Tahrir». La Junta Militar aprofitava per reafirmar novament que les votacions seguirien el seu calendari i que es farien en dos dies, per augmentar la participació. Les urnes arribaven a Egipte entre el fum del gas lacrimogen i la sang dels enfrontaments entre policia i joves revolucionaris. Les votacions serien un parèntesi a uns enfrontaments que havien deixat 42 morts arreu del país.