dijous, 3 juliol de 2014

Un año del golpe que no fue golpe #Egipto #Sisi

Hoy, 3 de julio, se cumple el primer aniversario de la deposición del presidente Mohamed Mursi. 
Hoy, 3 de julio, se cumple el primer aniversario de la caída del primer presidente civil de la historia del país árabe y africano más poblado.
Hoy, 3 de julio, se cumple el primer aniversario del fin al corto y fracasado reinado de los Hermanos Musulmanes en Egipto, al más alto reto del islamismo político en el poder
Hoy, 3 de julio, se cumple el primer aniversario del golpe de estado que no lo fue. Ya que lo que sucedía no merecía ese apelativo ya que era algo mucho más complejo y difícil de definir. Al menos eso es lo que nos dijo la diplomacia estadounidense, repetidamente en boca de la portavoz Jen Psaki, y del comisario de la UE Bernardino León.
Pero un año después la realidad se hace tozuda.

Un año después, aquél golpe que no lo fue nos ha arrojado un escenario que, si no es de golpe, pues mucho se le parece. Dejando de lado que ya por entonces los militares detuvieron y secuestraron extrajudicialmente al jefe del estado y lo confinaron en un lugar desconocido cuyo paradero fue ocultado hasta a la representante de la Unión Europea, quien fue llevada ante Mursi con los ojos vendados. Dejando de lado que ya por entonces se produjeron las matanzas de cientos de partidarios del depuesto presidente, un centenar de ellos al cabo de tres semanas frente a la sede de la guardia republicana donde se creía que lo tenían detenido y ya medio millar al cabo de pocos meses en las acampadas de apoyo. Dejando de lado la vuelta con esplendor del corrupto cuerpo policial, de los hombres del PDN de Mubarak, de la persecución de la prensa y de un largo y extenso etcetera.
Un año después el hombre que lideró aquella deposición y que juró y perjuró no tener ansias de poder es el jefe de estado tras unas elecciones de risa con unos resultados de república bananera. Hasta su títere comparsa en las urnas tuvo que decir que los resultados eran un "insulto a las inteligencia de los egipcios". Desde Occidente, silencio. Hasta los diplomáticos europeos tuvieron que frenar la huida en masa de sus observadores para tapar el fiasco electoral. Lo primero es lo primero. Y eso no parece pasar por dar voz a los egipcios.
Los datos de la represión acongojan. Según wikithawra los muertos superan los 3 mil, más de 18 mil heridos y más de 40 mil personas detenidas, aunque otras organizaciones reducen a la mitad el número de arrestos. En los primeros 7 meses tras el golpe al menos 48 personas murieron por tortura bajo custodia policial. Los tribunales han emitido penas de muerte a cientos de manifestantes acusados de formar parte de un grupo terrorista (aka los Hermanos Musulmanes) a pesar que entre los procesados se encuentren cristianos y gente claramente apolitizada. Miles de presos están en huelga de hambre, algunos como Mohamed Sultan, desde hace 160 días. No solo la hermandad ha sido ilegalizada, también lo han sido organizaciones seculares como la revolucionaria del 6 de abril, quién en su día apoyo las movilizaciones contra Mursi que dieron paso al golpe militar. Egipto se situó entre los países en que resulta más difícil trabajar como periodista, según denunciaban Periodistas sin Fronteras. En la cárcel se encuentran diversos periodistas cuyo delito fue hacer su trabajo. Los medios hablaron recientemente de la sentencia contra los periodistas de Al-Jazeera, condenados usando pruebas inaudibles, videoclips musicales y reportajes grabados en terceros países, pero no son los únicos periodistas entre barrotes. De hecho la misma semana de la condena a los periodistas de la cadena qatarí otro periodistas egipcio fue condenado a 3 años de prisión en Suez. Voces críticas aunque de renombre como las del escritor Alaa el-Aswany o el humorista Basem Youssef también han sido silenciadas en maniobras que parecen coartar claramente la libertad de expresión.
En Egipto, hoy en día, informar es peligroso y manifestarse es subversivo. Y no hace falta ser islamista. Al menos dos docenas de manifestantes de grupos izquierda y seculares han recibido recientemente una sentencia de 15 años de prisión por haber incumplido la ley de manifestaciones que, básicamente, limita el derecho de manifestación hasta el limite de prohibirlo de forma practica. También en Alejandría una decena de activistas de izquierda han recibido penas de prisión por motivos similares, en su caso por montar una protesta en apoyo a Khaled Said, considerado el mártir de la revolución del 25 de enero. 
Curiosamente Sisi fue nombrado presidente un día después de que se cumplieran 4 años de la muerte del joven alejandrino a manos de la policía. 4 años después los autores de ese asesinato están a un paso de la libertad después que los tribunales decidieran reabrir el caso y revisar las condenas. Lo mismo que sucedió con los 4 policías condenados por la muerte por gasificación de 36 reclusos y cuya sentencia fue ordenada revisar 24 horas antes de que Sisi tomara posesión del cargo. Dos ejemplos de la impunidad que vuelve a reinar en el país del Nilo. Aun a día de hoy seguimos sin condenas contra los responsables de la muerte de 846 manifestantes durante las protestas de enero de 2011 contra el presidente Mubarak. Lo mismo parece suceder con los responsables de la corrupción, quienes están consiguiendo absolución tras absolución volver a gozar de la libertad. De entre los últimos, los hijos del rais Mubarak, quienes lograron la semana pasada que los tribunales pidieran su libertad en uno de los casos que hay en su contra. 
Algunos hablan de que han vuelto los tiempos de Mubarak. Otros que esto es algo mucho peor.
Pero si alguna cosa arroja que han vuelto los años de Mubarak no es ni la represión ni la vuelta al ruedo de los corruptos cuerpos policiales egipcios ni los antiguos ministros. Si algo determina que se vuelve a los años de Mubarak es el papel occidental. La política de hechos consumados, por un lado, la vista gorda por otros. El silencio mediático al que se arroja el país, que parece que ha perdido la primacía informativa que si tuvo en los años anteriores, se va asemejando cada vez más a la de los años de Mubarak en la que parecía que nada sucedía pese a que las cosas estaba claramente en ebullición. Hoy en día decenas de miles de presos están en huelga de hambre sin que nadie hable de ello, por ejemplo. Y las noticias sobre Egipto raramente pasan del breve en los informativos y de la pasada rápida en algunos, cada vez menos, medios impresos.
Es aquí donde vuelve el régimen de Mubarak. Gracias a ello revive.



Los informes de la UE o la Casa Blanca respecto a las ridículas elecciones del mes pasado o los continuas declaraciones e informes que sacan los cuerpos diplomáticos parecen un calco de las escritas bajo el tiempo del rais. Los informes, tras los malabarismos del verano pasado para no llamar golpe de estado a lo que era claramente un golpe, solo arrojan una vez más que lo que importa para Occidente en Egipto no son sus ciudadanos ni la extensión de la miseria humana y material en que la gran mayoría de los egipcios vive. No importa ni la corrupción ni el poder feudal del cuerpo de policia. O al menos no son prioridades ante la geoestrategia y los negocios en el país. De echo no importa ni si reinan barbudos o hombres con casaca militar. Da igual. 
Importa restaurar los negocios en la zona, que se cumplan los contratos (que da igual si eran corruptos o no) con los que Unión Fenosa robaba el gas egipcio. Si se tiene que comprar a Israel para que la compañía no lleve Egipto ante el CADCI, da igual. Lo primero es lo primero. Y sigamos protegiendo al corrupto Hussein Salem. 
Eso es lo que se puede deducir de todos los informes o incluso de la reciente e histórica comparecencia del señor Avello Díez del Corral, embajador español en Cairo, ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados. Ante los diputados defendió tanto a lo que denominó como "acompañamiento" del proceso como a la hoja de ruta trazada por los militares tras el golpe y que, pese algunos puntos, esta se estaba cumpliendo. Y las prioridades son las prioridades y se hacen los malabarismos que haga falta para justificar lo que pasa en Egipto y defender que se necesita reforzar la cooperación con las autoridades locales. Acompañamiento le llaman. Como si a parte de militares fueran niños. Si en lugar de en el valle del Nilo la mitad de esto sucede en alguna república bolivariana del Caribe las palabras ya serían otras. Pero eso ya es otro tema.
Uno puede escudarse donde quiera. En la popularidad de la deposición del islamista Mursi, en las movilizaciones masivas del 30 de junio que precedieron el golpe o en el despotismo del gobierno de los Hermanos Musulmanes. Uno puede escudarse donde quiera. Llenamos de eufemismos para justificar lo dificilmente justificable, nos escudamos en la complejidad del lugar para no decir nada más que absurdidades y centramos la atención en otros puntos del planeta. 
Pero al pan pan y al vino vino. 
Y en Egipto, dictadura de casaca militar. 
En Occidente, como siempre, complicidad mientras no nos toquen el chiringuito. Que en invierno queremos encender las estufita. 

dimarts, 10 juny de 2014

"La tornarem a la seva forma original"



Aquest era el significatiu titular del diari Watan l'endemà de l'envestidura del general Sisi.
Utilitzant una referéncia corànica afirmaven "La tornarem a la seva forma original".
Canviar-ho tot per a que res no canviï, que deien aquells. Realisme en estat pur.
Cal destacar que el diari Watan, nascut de la fornada de nova premsa sorgida arrel del 2011, ha estat un diari molt vinculat als serveis secrets egipcis, molt beligerant amb els Germans Musulmans i un dels principals difusors de rumors sense sentit en contra del govern de Mursi. Evidentment ara estan més feliços que unes pasques.

dilluns, 9 juny de 2014

Habemus Sisi

Habemus Sisi.
El general Abd el-Fatah el-Sisi es oficialmente desde ayer domingo nuevo presidente de Egipto. Ya nadie puede negar que la deposición de Mohamed Mursi el pasado verano ha puesto fin a una corta y fracasada etapa de presidencia civil en el país más poblado del mundo árabe. Con la toma de posesión Sisi restablece la línea de presidentes militares tras los Naguib, Nasser, Sadat y Mubarak y pone fin a la pantomima interina del presidente Adly Mansour, quien vuelve a su puesto como presidente del Tribunal Constitucional. Pomposidad por todo lo alto con una fiesta en el palacio presidencial, movilización de partidarios por todo el país, éxtasis en las televisiones afines a los militares, vacaciones nacionales por decreto y incluso algunos que lo festejaron violando a una mujer en plena plaza Tahrir frente a la indiferencia de las presentadoras televisivas que tuvieron la desfachatez de decir "es que están contentos". 
La toma de posesión del general coincidió con otra relevante efeméride. Curiosidades del destino, la fiesta llegaba 24 horas después de que se celebrase el cuarto aniversario por la muerte del joven Khaled Said. Aquél joven cuya muerte a manos de las fuerzas policiales en un cibercafé alejandrino despertó del sueño a millones de egipcios. La muerte de Saïd, considerada por muchos la chispa de la revolución egipcia, aún sigue estando en el candelero. Ocho activistas, entre las que se encuentra la brava Mahienour, fueron condenados una semana antes de las elecciones a penas de dos años de prisión por haberse manifestado el pasado diciembre frente a los tribunales de Alejandría en la repetición del juicio a los policías responsables de la muerte del joven Said. Unos policías cuyas penas mínimas de seis años de presidio fueron revocadas un mes después de la caída del presidente islamista Mohamed Mursi y cuyos casos han sido reabiertos ante los tribunales ante la desesperación revolucionaria. 
Pero los policías responsables (y condenados por ello) de la muerte de Khaled Said no son los únicos que parecen salirse de rositas. Mira que llega a ser tozudo el dichoso destino. El mismo día en que se celebraba este cuarto aniversario, y a solo 24 horas de tomar posesión el general al-Sisi de su puesto como presidente de Egipto, los Tribunales decidían también revocar las sentencias a los 4 policías encausados por la muerte por gasificación de 37 detenidos en un camión de Abu Zabaal. Los tribunales tumbaban así las condenas de 10 años de prisión a un oficial de policía y las 3 penas de un año de presidio a 3 miembros más del cuerpo acusados de gasificar (sísí, lo han leído bien) a 37 detenidos. 
De hecho estos eran los únicos policías que habían rendido cuentas ante su abuso de poder en la oleada represiva que siguió a la deposición del presidente Mursi y la sangrienta dispersión de la acampada en su apoyo en Rabaa Adaweya. Una represión que ya se ha cobrado en estos nueve meses cerca de 3 mil muertos, 41 mil detenidos y más de 1200 penas de muerte a opositores. Y que añade a los nombres de los cientos de policías que a día de hoy siguen sin haber sido condenados por la represión ordenada por Mubarak contra los manifestantes y que se cobró no menos de 800 víctimas en enero de 2011.
Sobre todos ellos descansa la legitimidad, que no la popularidad, del general Sisi.
3 días después de cerrarse las urnas se denunciaba que las fuerzas de seguridad habían asaltado violentamente a los reclusos del presidio de Wadi Natroum asaltando sin miramientos los cientos de presos de los Hermanos Musulmanes que en el último mes se han declarado en huelga de hambre (se habla de 21 mil presos siguiendo la huelga). Al día siguiente la policía detenía a Safwat Mohamed, activista alejandrino, después que le encontraran con adhesivos en contra de los juicios militares a población civil. Todo esto se producía con la polémica de fondo sobre el programa informático para controlar las redes sociales que quiere implantar el ministerio de Interior en su llamada lucha contra el terrorismo. El ministerio pretende comprar las licencias de programas valorados entre 42 y 70 millones de euros y controlar servicios como Whatsapp, Viber, Instagram, Twitter o Facebook. De hecho en el país ya se han producido decenas de detenciones y juicios a ciudadanos por sus comentarios en la red. De hecho el general Nour el-Din era bastante claro ayer en declaraciones al canal Tahrir asegurando que "todo el mundo está fichado por los servicios de seguridad y pagará por lo que haga"


Mientras tanto, política de hechos consumados para la Unión Europea y Estados Unidos, quienes han afirmado estar deseando colaborar con el nuevo jefe de estado. Un paso más allá va el estado español, quién se felicita por el clima electoral y habla de "fortalecer las relaciones bilaterales". Shimon Peres y Benjamin Netanyahu felicitaron al nuevo presidente personalmente por teléfono aunque el primero (y más entusiasta) fue el monarca saudí Abd Allah ibn Saud. Ni un minuto después de que se hiciera oficial la victoria electoral de Sisi ya estaba felicitándolo y llamando a organizar una cumbre para apoyar económicamente el país. Una iniciativa que ha sido muy bien recibida también desde los Emiratos Árabes, el otro gran apoyo del general. De hecho los dos países, eufóricos con el retorno al status quo que les beneficia, han prometido nuevas ayudas millonarias al nuevo gobierno. Riad regaló un millón de toneladas de gasoil y diésel como obsequio por las elecciones a parte de una ayuda mensual de 650 millones de dólares en petróleo para paliar el problema energético en Egipto, uno de los grandes retos que deberá afrontar el general Sisi.  Emiratos Árabes, a parte de la ayuda, ha ofrecido a Egipto los servicios de la consultora Lazard and Strategy para que tracen un plan de reestructuración neoliberal de la economía del país y ayudar, así, a acercar posturas con el FMI y reabrir el debate sobre el préstamo. Al-Sissi, que durante la campaña electoral no expuso ningún programa economico ni social y a quién muchos le dudan capacidades como economista, se le supone una agenda liberal que satisfaga los hombres de negocios cercanos al régimen Mubarak y que han apoyado con fervor su campaña. El gobierno felicitaba al general asegurando que su nombramiento restablecía "la rueda de producción"De hecho la ley de inversiones aprobada por el gobierno de Mehleb el pasado abril vuelve a blindar de toda apelación popular los contratos con los inversores extranjeros, contratos que según la nueva ley nunca podrán ser llevados ante los tribunales por civiles.

Para dejar claro el carácter continuista del general, este ha decidido en una de sus primeras acciones encargar hoy al hasta ahora Primer Ministro Ibrahim Mehleb renovar su posición a la cabeza del nuevo ejecutivo. Sisi entraba hoy a trabajar a una oficina en la que Adly Mansour trabajó hasta el ultimo segundo para cerrar controvertidas leyes que pasaron casi inadvertidas. Entre ellas, y a 36 horas de dejar el puesto, un paquete de 7 leyes que combinan medidas populistas con otras más estructurales. Entre ellas la nueva y modificada ley electoral -que vuelve a dar poder a las listas individuales que tanto servicio hicieron al depuesto PDN de Mubarak-, el aumento temporal del 3% de impuestos a las grandes fortunas o la ley para dotar de poder de control absoluto a la institución gubernamental de al-Azhar ante los predicadores islámicos que operen en el país. Una ley claramente redactada para devolver el control a las mezquitas y centros de oración y cerrar el cerco a los  proscritos Hermanos Musulmanes. Mansour también estableció nuevas leyes para endurecer las penas contra la suciedad en las calles o el acoso sexual así como la introducción del trabajo forzado como una especie de tercer grado penitenciario. También anunció el aumento simbólico de las pensiones. Pero la que probablemente sea más significativa es, sin duda, la que publicaba hoy el periódico oficial de la república. El puerto de el-Arish, en el Sinaí, pasará a ser propiedad y gestión de las Fuerzas Armadas. Algo que solo hace que ampliar la república de los generales salida tras la caída del islamista Mursi.
Por tierra, mar y aire....





Carta desde el presidio. Mahienour el-Masry

Traducción de la carta de la activista Mahienour el-Masry desde el presidio de Damanhour:
No sé mucho de lo que está pasando allí afuera tras el fallo de mi sentencia. Pero me lo puedo imaginar. Con lo que solíamos hacer cuando alguien de nuestro "circulo" iba a prisión. Eslóganes como "libertad para X" o "libertad para los valientes" y de ese tipo deben estar llenando ahora el ciberespacio.
Respecto a mi, tras mi llegada a la prisión de mujeres de Damanhour fui llevada junto a las prisioneras de Ward 1 -relacionados con el fraude a la hacienda pública. Todo lo que puedo repetir es "abajo con este sistema clasista". La mayoría de prisioneras aquí se encuentran conmigo en prisión por recibos que no podían pagar, ya sean mujeres comprando muebles para el hogar de matrimonio de su hija, una mujer recolectando dinero para el tratamiento médico de su marido o una mujer que pidió prestadas 2 mil libras para descubrir que debe 3 millones.

El Ward mismo es una pequeña sociedad: los ricos reciben todo lo que necesitan mientras los pobres venden su mano de obra en prisión. Ward es una pequeña sociedad en que las prisioneras discuten lo acontecimientos generales de nuestro país. Aqui encontré mujeres apoyando al-Sissi creyendo que si él gana, dará aministía a todos los detenidos por deudas. Hay quienes lo escogen porque tratará con las manifestaciones terroristas con mano de hierro, a pesar de su simpatía por mi y su sensación de que soy probablemente inocente e injustamente prisionera. Hay otras que apoyan a Hamdeen porque son de su pueblo, y porque creen que prometió liberar los prisioneros -bajo los gritos del primer grupo insistiendo que solo se refería a los políticos. Y hay incluso otras que ven todo el proceso como un teatro y creen que si hubieran estado fuera hubieran boicoteado las elecciones.

El Ward es una pequeña sociedad. Me siento como entre mi familia. Todas me alertan de centrarme en mis proyectos de futuro para cuando salga. Les digo que el pueblo merece mejor, que no alcanzamos aún la libertad y que seguiremos intentando construir una sociedad mejor. Luego escuché notícias de que Hosni Mubarak recibió tres años de prisión por el caso del Palacio Presidencial (caso de corrupción) y me rió diciendoles: Evidentemente el Régimen cree que Um Ahmad, que ha estado 8 años en prisión y aún les faltan 6 por unos cheques cuyo valor no excede las 50 mil libras es más peligrosa que Mubarak. Entonces que proyectos de futuro quieren que busque en una sociedad así de injusta?

Mubarak, quien apoya Sissi, es visto por las prisioneras como su salvador. Pero aun hablan de justicia social y sociedad clasista sin problemas. No debemos olvidar nuestro mayor objetivo en esta batalla nuestra, en la que perdemos amigos y camaradas. No debemos convertirnos en grupos que piden la libertad de X y olvidar las demandas de la gente, que necesita comer. Mientras gritamos contra la ley de manifestaciones, debemos trabajar para tumbar el orden clasista, organizarnos, comprometernos con la gente, hablar sobre los derechos de los pobres y nuestras soluciones para ellos, y debemos pedir la libertad de los pobres, y así hacer que el Pueblo vea que no estamos lejos de ellos.

Finalmente, si debemos alzar el lema de "libertad para X", entonces yo digo, libertad para Sayyida, Hiba y Fatma, 3 chicas que conocí en la comisaria, acusadas de pertenecer a los Hermanos Musulmanos entre otras acusaciones que las pueden llevar a la pena de muerte. Fueron arrestadas aleatoriamente y su detención ha sido prolongado desde enero sin que ellas hayan comparecido aún ante los tribunales.

Libertad para Um Ahmad, quien no vio su hijo en 8 años. Libertad para Um Dina, quién es el sustento económico de su familia. Libertad para Neema, quién aceptó formas ilegales para poder alimentar a sus hijos. Libertad para Farha, Wafaa, Kawthar, Sanaa’, Dawlat, Samia, Iman, Amal y Mervat. Nuestro dolor no es nada comparado con el suyo. Sabemos que hay alguien pensando en nosotras, abiertamente orgullosa porque nos conoce, incluso aquellos que solo nos recuerdan y hablan de nostras en sus reuniones familiares.
Así que Abajo con esta sociedad clasista. No podremos conseguirlo a no ser que no olvidemos a los verdaderamente oprimidos.


Mahienour El-Masry
Habitación 8 – Ward 1
Prisión de Damanhour
22 de mayo de 2014


dimecres, 28 maig de 2014

Crónica: tot val per tapar el fracás electoral a l'Egipte de Sissi


"Si el teu home no va a votar, més val que l'abandonis" cridaven exaltats partidaris del general Sissi des dels altaveus muntats en cotxes que voltaven pels carrers d'Alexandria. El nerviosisme es feia evident també als canals de televisió afins al règim militar. Insults i despropòsits davant la baixa participació electoral. "Sino aneu a votar més val que us dispareu un tret al cap" cridava exaltat el presentador Amd Adeeb. L'actor Hussein Fahmi fins i tot parlava d'un complot de hackers israelians per incitar els egipcis al boicot mentre Ahmed el-Zend, president del club de jutges deia que els qui boicotegen les eleccions "no mereixen viure al Egipte iés un pecat anomenar-los ciutadans". La baixa participació registrada en les votacions de les primeres presidencials egípcies des del cop militar que l'estiu passat va deposar el primer president civil d'Egipte, el membre dels Germans Musulmans Mohamed Mursi, deixaven en evidència el full de ruta traçat per la cúpula militar. Hamdin Sabahi, veterà opositor naserista, s'enfronta electoralment en una lluita desigual al popular i omnipresent general Abd el-Fatah el-Sisi, el líder militar que va liderar l'estiu el cop als Germans Musulmans, que va posar fi al curt regnat de l'islamisme polític a Egipte i que simbolitza avui la tornada de la mà dura i l'esperit nacionalista a la vall del Nil.
La festa que molts partidaris del general organitzaven a les portes dels col·legis celebrant per avançat la victòria del militar contrastava amb les imatges de les meses pràcticament buides i la baixa participació. Però ni els esforços del govern, que decretava el dimarts festiu en el sector públic per incentivar el vot, ni els del Comitè Electoral, que estenien l'horari de votacions del segon dia i amenaçava els abstencionistes amb multes de 500 lliures, semblaven incentivar la participació. Tampoc les consignes exacerbades dels mitjans. El pànic a un suport massa ínfim al procés electoral treia els seus responsables de polleguera. L'objectiu clar és superar els 13 milions de vots que van portar l'islamista a la presidència. La Junta Electoral, davant el que s'anunciava com un fracàs sonat, decidia a 3 hores de tancar les meses electorals, estendre les votacions un dia més. Segons les seves paraules, aquesta havia estat baixa per la forta calor, malgrat que la temperatura havia estat lleugerament més baixa que durant la segona volta de les presidencials de 2012 que van donar la presidència a l'islamista Mursi amb un 52% de participació. Segons la mateixa Junta la participació rondava el 35% al tancament dels col·legis a dia d'ahir. La decisió va en contra de la pròpia llei electoral, que obliga a que la decisió sigui anunciada prèviament als butlletins oficials, però el blindatge judicial de la Junta no impedirà que aquesta s'apliqui. Es difonien rumors que el naserista Sabahi podria decidir retirar-se de la cursa electoral, com li demanaven milers d'activistes a les xarxes socials, però membres del seu partit desmentien aquests rumors.
La polèmica per la baixa participació tapava la resta d'irregularitats, que es comptaven per centenars entre la difusió irregular de propaganda a favor del general Sissi a les portes dels col·legis electorals, el transport de votants o l'impediment d'accés i monitoratge a desenes de col·legis electorals als alliberats de Sabahi arribant fins a la detenció d'un jutge de la campanya del naserista que era transferit a la fiscalia militar. 

Les votacions, convertides en unes eleccions sense elecció en que el general Sissi té la victòria més que assegurada, han acabat per deixar en evidència el full de ruta traçat després del cop. Un cop que ja s'ha saldat amb més de 3 mil víctimes mortals, 17 mil presos i penes de mort a 1200 suposats islamistes. La baixa participació han destapat un suport menys entusiàstic del general al-Sissi del que les autoritats donaven per fet. De fet sembla que a Egipte, avui, hi ha més cartells de suport al Sissi que vots seus a les urnes. Els carrers són plens de les seves fotos i cartells, però això no sembla traduir-se en suport electoral massiu. Molts no amaguen que pengen la foto del general en els seus negocis o cotxes per evitar problemes amb les autoritats o guanyar favors amb la policia mentre la majoria de cartells electorals han estat finançats per petits cacics locals i homes de negocis, que de vegades posen la seva foto al costat de la del Sissi, ansiosos d'agafar lloc en la presumible futura xarxa clientelar del país.