dimecres, 3 de juliol de 2013

Es o no es un golpe de estado? Reflexiones en caliente


Mohammed Morsi ya no es presidente de Egipto. Las Fuerzas Armadas han destituido al primer presidente civil de la historia de Egipto y en su lugar han colocado temporalmente el presidente del Tribunal Constitucional, Adel Mansour, dado su puesto de segunda institución del país. La constitución queda temporalmente suspendida mientras Mansour tiene el encargo de dirigir el país hasta la celebración de elecciones anticipadas, de las que no se ha establecido fecha alguna.
Más allá de la popularidad o no de la caída de Mursi es evidente que esta responde a un golpe de estado militar. El ejército vuelve a demostrar que la transición se redacta desde su mesa. En febrero de 2011 las movilizaciones le forzaron a tomar este paso, ahora ha utilizado las marchas masivas para dar un golpe en la mesa y romper su largo pacto con la hermandad. En febrero de 2011 estaban hartos de Gamaal Mubarak, ahora lo están de Khair Shater y Moahmed Badie. Las Fuerzas Armadas hincharon como nunca las movilizaciones del domingo. Primero dando cifras estratosféricas de participación en la prensa extranjera, después entregando por primera vez material grabado de las vistas aéreas de las marchas grabadas desde los helicópteros militares y finalmente reaccionando con una celeridad histórica de menos de 24 horas exigiendo al presidente una respuesta. Posteriormente también desplegarían sus tropas en las ciudades y lugares estratégicos y rodeando las manifestaciones de apoyo al presidente para coaccionar cualquier posible ira islamista.
En esta tarea participaron también las fuerzas policiales, apoyando con devoción todos los gestos del ejército, pero también cuando se negaron a proteger las sedes de la hermandad ante los posibles asaltos de los manifestantes o llegando a organizar manifestaciones contra el presidente, prohibidas por el reglamento interno. Ni 30 segundos después del anuncio militar las señales de 3 canales cercanos a los Hermanos Musulmanes (Misr 25, Al-Hafez y El-Nariz) han cortado sus emisiones con la orden directa del ministerio de cerrar las emisoras de contenido religioso.
Es evidente que una parte del antiguo régimen ha hecho la cama a los islamistas. El pacto de transición se ha roto definitivamente. El ejército ha aprovechado el clamor popular para retomar las riendas de la transición egipcia. La caída de Mursi, un hecho a celebrar desde los movimientos revolucionarios, no puede dejar atrás la crítica de que esta es una victoria que también celebran gente con intereses muy divergentes a los del movimiento del 25 de enero de 2011 y sus gritos de "Pan, Libertad y Justicia Social". Este error, el de confiar en la bondad del ejército, ya se cometió en el pasado. Y parece que se está repitiendo.
Hoy quien sale reforzado y es el gran vencedor de todo son las Fuerzas Armadas. El pueblo, quién desesperado por el desgobierno de los Hermanos Musulmanes salió masivamente a la calle, se vuelve a plegar contra aquel que dirgirió erráticamente el país durante 18 meses, que rompió constantemente sus promesas, terminó de hundir la economía del país y, sobre todo, reprimió con dureza las movilizaciones que reclamaban seguir el camino del 25 de enero. 12 mil civiles condenados bajo tribunales militares y cientos de muertos bajo la bota militar, como Mina Daniel y tantos otros, dan testimonio de ello.

1 comentari:

  1. Es muy interesante tu reflexión y la he disfrutado mucho. Si me permites, te comento algo de estilo: el fondo negro dificulta mucho la lectura.

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