dimecres, 17 de setembre de 2014

Egipto, en huelga de hambre por los valientes #Egyhungerstrike #fast4freedom #الحرية_للجدعان

Huelga de hambre en un país hambriento. 296 egipcios se han proclamado en huelga de hambre solidaria con los denominados prisioneros de conciencia en un movimiento agrupado bajo el grito de "Libertad para los valientes". Cerca de 60 de estos se encuentran de hecho bajo presidio, 59 en huelga total de alimentos y uno en huelga parcial. Los números aumentan día a día.

Cuando nos acercamos a los 100 días de presidencia del ex-general Abd el-Fattah al-Sissi a cargo de Egipto, el país se ve azotado por la extensión de la huelga. Una huelga a la que se solidarizaron 10 periodistas acampados en el Colegio de Periodistas y que ha contado con el apoyo simbólico de al menos siete formaciones políticas. El pasado día 13 organizaron una exitosa jornada de huelga simbólica denunciando las detenciones de conciencia y pidiendo el fin de la Ley de Manifestaciones que llevó a decenas de activistas a estar bajo rejas por el mero hecho de protestar en las calles. 
La presión está dando sus frutos. Dos días después de la huelga simbólica del día 13, la Corte Penal del Cairo ordenaba la liberación de los tres activistas Alaa Abd el-Fattah, Wael Metwally y Noubi con fianzas de 5 mil libras a la espera que su juicio se retome. El juez, además, se retiró del caso a petición de la defensa. Los tres llevaban desde noviembre pasado entre rejas por la protesta que se organizó ante el senado egipcio precisamente denunciando la Ley de Manifestación. 25 detenidos fueron condenados a 15 años de prisión. Abd el-Fattah, miembro de una prominente familia de activistas de Derechos Humanos, es una cara visible entre los activistas por sus repetidas y mediatizadas detenciones. En las ultimas horas el Fiscal General ha ordenado la liberación de 116 detenidos, entre ellos estudiantes y menores.
A parte de ello en los últimos días las autoridades han abierto tímidamente la puerta a modificar parcialmente la ley. El ministro de Interior, Mohamed Ibrahim, afirmó no oponer-se a la modificación pero también dejó caer, para ganarse a la opinión pública, que modificar esa ley implicaba liberar a miembros de los Hermanos Musulmanes, lo que parece intentar ganarse adeptos para el inmovilismo de la misma.
Los huelguistas llevan entre uno y dos meses en huelga, según el caso, aunque hay dos que superan peligrosamente el centenar de días. Entre estos se encuentra el caso extremo de Mohamed Sultan. Arrestado arbitrariamente el 25 de agosto de 2013 cuando la policía fue a detener a su casa a su padre, miembro de los Hermanos Musulmanes, lleva desde el 26 de enero en huelga de hambre. En el presidio denuncia haber pasado por torturas, cirugía forzada y humillaciones sicológicas varias a parte de ver como pegaban hasta la muerte a otros presos. 236 días sin comer que están a punto de acabar con su vida. Otro caso es el de Ibrahim al-Yamani, un doctor detenido cuando asistía a heridos del desalojo de una protesta el verano de 2013, que empezó su huelga de hambre el 17 de abril en la prisión de Torah.
Se da el caso que Sultan tiene pasaporte estadounidense. De hecho allí es donde ha residido los últimos años hasta que se vio forzado a volver a su natal Egipto para cuidar de su enferma madre. Pero mientras este ciudadano americano estaba pasando por esta situación crítica en un presidio egipcio, el secretario de estado de la Casa Blanca John Kerry visitaba el Cairo sin importunarse por ello. El pasado sábado Kerry pisaba Egipto, se reunía con Sissi y el ministro de exteriores egipcio, Sameh Shoukry, con quienes se comprometía a entregar 8 aviones militares al ejército egipcio en un viaje que buscaba encontrar aliados en la lucha contra el Estado Islámico. De hecho Kerry no dudó en loar que "Egipto está al frente de la lucha contra el terrorismo". Criticas, las justas. Ante el terrorismo, ya lo sabemos, todo vale.




Por cierto que si bien los 100 primeros días de la presidencia del islamista Mursi trajeron mucha cola los del general Sisi están siendo tibiamente destacados por algunos. La verdad es que más allá del anuncio del faraónico proyecto del nuevo canal de Suez o del papel mediador en el conflicto de Gaza, en el que en realidad Cairo trabajó más por alargarlo que por poner fin al baño de sangre, pocas cosas más destacan de su gobierno. Las criticas se vierten en los continuos cortes de Luz y ahora también agua, su espectacular cruzada contra los vendedores ambulantes o la retirada de las ayudas energéticas y alimentarias que han provocado la continuidad de la inflación galopante. Y, evidentemente, la ley de protesta y la intransigencia contra la disidencia. Se calcula que durante estos 3 meses y poco se han producido unas 30 mil detenciones y mil muertos en protestas de cariz político. 


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