dilluns, 9 de juny de 2014

Habemus Sisi

Habemus Sisi.
El general Abd el-Fatah el-Sisi es oficialmente desde ayer domingo nuevo presidente de Egipto. Ya nadie puede negar que la deposición de Mohamed Mursi el pasado verano ha puesto fin a una corta y fracasada etapa de presidencia civil en el país más poblado del mundo árabe. Con la toma de posesión Sisi restablece la línea de presidentes militares tras los Naguib, Nasser, Sadat y Mubarak y pone fin a la pantomima interina del presidente Adly Mansour, quien vuelve a su puesto como presidente del Tribunal Constitucional. Pomposidad por todo lo alto con una fiesta en el palacio presidencial, movilización de partidarios por todo el país, éxtasis en las televisiones afines a los militares, vacaciones nacionales por decreto y incluso algunos que lo festejaron violando a una mujer en plena plaza Tahrir frente a la indiferencia de las presentadoras televisivas que tuvieron la desfachatez de decir "es que están contentos". 
La toma de posesión del general coincidió con otra relevante efeméride. Curiosidades del destino, la fiesta llegaba 24 horas después de que se celebrase el cuarto aniversario por la muerte del joven Khaled Said. Aquél joven cuya muerte a manos de las fuerzas policiales en un cibercafé alejandrino despertó del sueño a millones de egipcios. La muerte de Saïd, considerada por muchos la chispa de la revolución egipcia, aún sigue estando en el candelero. Ocho activistas, entre las que se encuentra la brava Mahienour, fueron condenados una semana antes de las elecciones a penas de dos años de prisión por haberse manifestado el pasado diciembre frente a los tribunales de Alejandría en la repetición del juicio a los policías responsables de la muerte del joven Said. Unos policías cuyas penas mínimas de seis años de presidio fueron revocadas un mes después de la caída del presidente islamista Mohamed Mursi y cuyos casos han sido reabiertos ante los tribunales ante la desesperación revolucionaria. 
Pero los policías responsables (y condenados por ello) de la muerte de Khaled Said no son los únicos que parecen salirse de rositas. Mira que llega a ser tozudo el dichoso destino. El mismo día en que se celebraba este cuarto aniversario, y a solo 24 horas de tomar posesión el general al-Sisi de su puesto como presidente de Egipto, los Tribunales decidían también revocar las sentencias a los 4 policías encausados por la muerte por gasificación de 37 detenidos en un camión de Abu Zabaal. Los tribunales tumbaban así las condenas de 10 años de prisión a un oficial de policía y las 3 penas de un año de presidio a 3 miembros más del cuerpo acusados de gasificar (sísí, lo han leído bien) a 37 detenidos. 
De hecho estos eran los únicos policías que habían rendido cuentas ante su abuso de poder en la oleada represiva que siguió a la deposición del presidente Mursi y la sangrienta dispersión de la acampada en su apoyo en Rabaa Adaweya. Una represión que ya se ha cobrado en estos nueve meses cerca de 3 mil muertos, 41 mil detenidos y más de 1200 penas de muerte a opositores. Y que añade a los nombres de los cientos de policías que a día de hoy siguen sin haber sido condenados por la represión ordenada por Mubarak contra los manifestantes y que se cobró no menos de 800 víctimas en enero de 2011.
Sobre todos ellos descansa la legitimidad, que no la popularidad, del general Sisi.
3 días después de cerrarse las urnas se denunciaba que las fuerzas de seguridad habían asaltado violentamente a los reclusos del presidio de Wadi Natroum asaltando sin miramientos los cientos de presos de los Hermanos Musulmanes que en el último mes se han declarado en huelga de hambre (se habla de 21 mil presos siguiendo la huelga). Al día siguiente la policía detenía a Safwat Mohamed, activista alejandrino, después que le encontraran con adhesivos en contra de los juicios militares a población civil. Todo esto se producía con la polémica de fondo sobre el programa informático para controlar las redes sociales que quiere implantar el ministerio de Interior en su llamada lucha contra el terrorismo. El ministerio pretende comprar las licencias de programas valorados entre 42 y 70 millones de euros y controlar servicios como Whatsapp, Viber, Instagram, Twitter o Facebook. De hecho en el país ya se han producido decenas de detenciones y juicios a ciudadanos por sus comentarios en la red. De hecho el general Nour el-Din era bastante claro ayer en declaraciones al canal Tahrir asegurando que "todo el mundo está fichado por los servicios de seguridad y pagará por lo que haga"


Mientras tanto, política de hechos consumados para la Unión Europea y Estados Unidos, quienes han afirmado estar deseando colaborar con el nuevo jefe de estado. Un paso más allá va el estado español, quién se felicita por el clima electoral y habla de "fortalecer las relaciones bilaterales". Shimon Peres y Benjamin Netanyahu felicitaron al nuevo presidente personalmente por teléfono aunque el primero (y más entusiasta) fue el monarca saudí Abd Allah ibn Saud. Ni un minuto después de que se hiciera oficial la victoria electoral de Sisi ya estaba felicitándolo y llamando a organizar una cumbre para apoyar económicamente el país. Una iniciativa que ha sido muy bien recibida también desde los Emiratos Árabes, el otro gran apoyo del general. De hecho los dos países, eufóricos con el retorno al status quo que les beneficia, han prometido nuevas ayudas millonarias al nuevo gobierno. Riad regaló un millón de toneladas de gasoil y diésel como obsequio por las elecciones a parte de una ayuda mensual de 650 millones de dólares en petróleo para paliar el problema energético en Egipto, uno de los grandes retos que deberá afrontar el general Sisi.  Emiratos Árabes, a parte de la ayuda, ha ofrecido a Egipto los servicios de la consultora Lazard and Strategy para que tracen un plan de reestructuración neoliberal de la economía del país y ayudar, así, a acercar posturas con el FMI y reabrir el debate sobre el préstamo. Al-Sissi, que durante la campaña electoral no expuso ningún programa economico ni social y a quién muchos le dudan capacidades como economista, se le supone una agenda liberal que satisfaga los hombres de negocios cercanos al régimen Mubarak y que han apoyado con fervor su campaña. El gobierno felicitaba al general asegurando que su nombramiento restablecía "la rueda de producción"De hecho la ley de inversiones aprobada por el gobierno de Mehleb el pasado abril vuelve a blindar de toda apelación popular los contratos con los inversores extranjeros, contratos que según la nueva ley nunca podrán ser llevados ante los tribunales por civiles.

Para dejar claro el carácter continuista del general, este ha decidido en una de sus primeras acciones encargar hoy al hasta ahora Primer Ministro Ibrahim Mehleb renovar su posición a la cabeza del nuevo ejecutivo. Sisi entraba hoy a trabajar a una oficina en la que Adly Mansour trabajó hasta el ultimo segundo para cerrar controvertidas leyes que pasaron casi inadvertidas. Entre ellas, y a 36 horas de dejar el puesto, un paquete de 7 leyes que combinan medidas populistas con otras más estructurales. Entre ellas la nueva y modificada ley electoral -que vuelve a dar poder a las listas individuales que tanto servicio hicieron al depuesto PDN de Mubarak-, el aumento temporal del 3% de impuestos a las grandes fortunas o la ley para dotar de poder de control absoluto a la institución gubernamental de al-Azhar ante los predicadores islámicos que operen en el país. Una ley claramente redactada para devolver el control a las mezquitas y centros de oración y cerrar el cerco a los  proscritos Hermanos Musulmanes. Mansour también estableció nuevas leyes para endurecer las penas contra la suciedad en las calles o el acoso sexual así como la introducción del trabajo forzado como una especie de tercer grado penitenciario. También anunció el aumento simbólico de las pensiones. Pero la que probablemente sea más significativa es, sin duda, la que publicaba hoy el periódico oficial de la república. El puerto de el-Arish, en el Sinaí, pasará a ser propiedad y gestión de las Fuerzas Armadas. Algo que solo hace que ampliar la república de los generales salida tras la caída del islamista Mursi.
Por tierra, mar y aire....





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