dimecres, 1 de febrer de 2012

Crónica de una masacre nada deportiva

74 muertos y casi 200 heridos son el primer balance de lo que ya pocos dudan en denominar una autentica masacre en la ciudad costera de Port Saïd. Aunque se comenta que hay algun polícia entre los muertos, la mayoría de ellos son seguidores de Al Ahly, el principal equipo de futbol de Egipto, los cuales han sido hoy atacados por supuestamente seguidores de El Masry, un equipo de futbol de Port Saïd.
En el momento en el que escribo estas líneas los seguidores de el Ahly estan esperando a su equipo y a los seguidores evacuados del estadio en la estación Ramses de El Cairo al grito de "El pueblo quiere la ejecución del mariscal (Tantawy)". Los aficionados han recibido incluso el apoyo de seguidores del archienemigo Zamalek a las puertas de la estación. Aunque algunos intentan vincularlo a un mero enfrentamiento entre aficiones rivales, la verdad es que este va mucho más allá de ello.
Lo de menos ha sido el resultado, donde inesperadamente el Masry () ha batido a el Ahly (2º) por 3 goles a 1. Al finalizar el partido un joven ha saltado al campo con una bengala y, ante la pràctica impunidad con la que campaba por el estadio primero algunas decenas, después el estadio entero, invadieron por completo el campo. Un grupo de ellos parecía tener el objetivo claro y se dirijió directamente a atacar los jugadores de El Ahly y luego a sus seguidores. Algunos aficionados, según testigos oculares, iban armados, incluso con armas de fuego, y la tragedia ha sido cuestión de minutos.






Las dudas se han vertido automaticamente contra las fuerzas policiales del ministerio del Interior, quien sigue hablando de un complot. El parlamentario Amr Hamzawy fue el primero en pedir la dimisión del ministro de Interior a través de Twitter mientras cientos de activistas colgaban en la red sus dudas a medida que se iban dando informaciones confusas. Testigos en el campo, que se pueden corroborar con las grabaciones de vídeo, testifican que las fuerzas policiales abandonaron sus posiciones media hora antes de que acabase el partido, en un movimiento que ha levantado suspicacias. Algo estraño dada el tradicional despliegue policial que cualquier partido de este tipo suele conllevar (y de lo que yo mismo he sido testimonio directo en más de una ocasión). También se comentaba que la policia habia estrañamente apagado las luces y que las ambulancias tardaron en llegar más de lo oportuno. Los aficionados lo tienen claro y por eso han convocado una manifestación mañana que va a ir des de la sede del club en Cairo hasta el ministerio del Interior. Una marcha que tiene muchos numeros para traer cola.
Evidentemente casi todos los frentes políticos se han pronunciado (incluídos los Hermanos Musulmanes, quienes han responsabilizado tanto a los ultras como al ministerio de Interior). La directiva al completo de El Masry parece que ha dimitido mientras diversos equipos han anunciado que se retiran de la competición. Incluso la estrella nacional Abu Treka parece haber declarado que no quiere seguir jugando en un entorno así. La Liga ha declarado un parón indefinido. Los partidos políticos han empezado a pedir la cabeza del ministerio de Interior. Tantawy ha dicho que los egipcios saben quienes son los responsables y que no los quieren respetar. Pero eso será más interesante analizarlo mañana en frío. Más allá de las reacciones y consecuencias que esto pueda conllevar, que seguro seran muchas, no se deben desligar los incidentes de la situación política del país.
La advertencia, casi amenaza, que el ministerio de interior ha hecho de reimplantar la ley de emergencia al poco tiempo de sucederse los incidentes no ha hecho mas que levantar las sospechas sobre la intencionalidad politica detrás de los incidentes. En los ultimos días están proliferando muchas notícias sobre la seguridad del país, como son atracos de bancos, secuestros o ataques de grupos armados. Un clima generado, el de la sensación de falta de seguridad, tan solo una semana después de remover paricalmente la ley de emrgencia. Muchas son las voces que creen ver un intento policial para, uno, rejustificar la presencia en la calle y, dos, hacer creer a la población la necesidad de la controvertida ley marcial. Aunque muchos analistas no la quieren destacar la lucha por el ministerio de interior, el odio visceral mútuo entre la policia y las fuerzas revolucionarias, es una guerra en curso en Egipto. Y esa es una guerra que directamente se juega en la calle pero especialmente entre los populares ultras, los aficionados de los principales equipos de futbol del país, y las fuerzas de seguridad.
No podemos olvidar que, guste o no guste, las aficiones de futbol han jugado un papel destacado como actores políticos en los ultimos meses. Cabe destacar el importante papel que las aficiones de los principales clubes del país, Ahly y Zamalek, han estado jugando durante el proceso revolucionario iniciado en enero, generando a su alrededor un cierto misticismo que cabe reseñar. La guerra abierta entre ultras y policia está en el corazón de algunos de los incidentes más destacables de los ultimos meses. Aunque los aficionados del Zamalek parecen más activos políticamente, el enfrentamiento directo entre policias y los aficionades de el Ahly tiene antecedentes a destacar. La invasión popular de la embajada israelí del pasado mes de octubre fue precedida por una guerra abierta entre aficionados de El Ahly y las fuerzas policiales al finalizar un partido de copa. La brutal paliza policial a un aficionado ahlawy fue la chispa que hizo estallar los enfrentamientos del Consejo de Ministros del pasado diciembre.

Y todo pasaba justo cuando se celebra un año de la batalla del camello, cuando el regimen hizo que civiles se enfrentaran cara a cara hasta, en demasiados casos, la muerte.

Mañana intentaré aportar más información e intentaré conectar con algunos conocidos que atendieron el partido.



Imatges de l'interior del vestuari de Al Ahly, on s'atenen alguns aficionats ferits...



Els aficionats esperen l'arribada dels seus companys a l'estació de Ramses d'El Caire

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